NASA confirma altos niveles de metano en Marte

  25 Junio 2019    Leído: 803
NASA confirma altos niveles de metano en Marte

El rover Curiosity ha estado repitiendo las mediciones para conocer más acerca de este hallazgo que puede indicar la posible presencia de microorganismos biológicos en nuestro vecino cósmico.

Las informaciones eran ciertas: Curiosity, el rover de la NASA que se encuentra explorando la superficie de Marte, ha hallado metano en el aire. Así lo ha confirmado propia la agencia espacial -después de que The New York Times adelantase la noticia-, calificando el hallazgo de «muy sorprendente». Y es que este gas en la Tierra estáestrechamente ligado con la existencia de vida. ¿Podría significar entonces el indicio inequívoco de que el planeta rojo no está tan yermo como pensábamos?

En realidad no es la primera vez que se encuentra metano en Marte, pero sí la ocasión en la que más concetración se ha hallado. Concretamente, tal y como ha confirmado la NASA, 21 partes por 1.000 millones de unidades de volumen, tres veces más de lo detectado en la última medición positiva.

¿Origen biológico o geológico?
«Es emocionante porque la vida microbiana es una fuente importante de metano en la Tierra, pero el metano también se puede crear a través de las interacciones entre las rocas y el agua», explican desde la NASA. Es decir, el metano puede tener un origen biológico pero también existen procesos geológicos que producen el mismo resultado, por lo que la presencia de este gas no significa rastros seguros de vida.

De hecho, tal y como explican desde NASA, el Curiosity no tiene los instrumentos para detectar cuál es la fuente de metano, y si proviene del cráter Gale en el que ahora mismo se encuentra, o llega en el aire de cualquier otro punto del planeta rojo. «Con nuestras mediciones actuales, no tenemos forma de saber si la fuente de metano es biológica o geológica», afirma en un comunicado el investigador principal de SAM, Paul Mahaffy, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland. También es imposible saber si es una fuente antigua o moderna, lo que podría arrojar la clave de su origen ya que los procesos en los que intervienen los seres vivos son mucho más rápidos que los geológicos, que tardan miles de años en registrar los mismos niveles.

Las detecciones anteriores
El equipo de Curiosity ha detectado metano muchas veces a lo largo de la misión. Los documentos anteriores han documentado cómo los niveles del gas parecen fluctuar según la temporada. También han notado picos repentinos de metano, pero el equipo científico sabe muy poco sobre la duración de estas detecciones transitorias o por qué son diferentes de los patrones estacionales. Para arrojar un poco más de luz, este pasado fin de semana se ha organizado un nuevo experimento para recopilar datos y agregar contexto a las siguientes mediciones.

«Los científicos de Curiosity necesitan tiempo para analizar estas pistas y realizar muchas más observaciones de este gas», concluyen desde la NASA, que también aboga colaboración con otros proyectos, como el Trace Gas Orbiter de la Agencia Espacial Europea (ESA), que al contrario que el Curiosity, no ha encontrado rastro de metano en la atmósfera marciana, donde lleva orbitando desde hace más de un año. «La combinación de observaciones desde la superficie y desde la órbita podría ayudar a los científicos a localizar fuentes de gas en el planeta y comprender cuánto tiempo dura en la atmósfera marciana. Eso podría explicar por qué las observaciones del Trace Gas orbiter y del Curiosity han sido tan diferentes», señalan.



 

Abc


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