Bakú, esencias de la capital de Azerbaiyán

  28 Octubre 2019    Leído: 1377
 Bakú, esencias de la capital de Azerbaiyán

Ciudad próspera desde finales del siglo XIX, cuando de sus plataformas petrolíferas ya brotaba más de la mitad del crudo que se consumía en el mundo, de aquella época han quedado los magníficos edificios del centro de Bakú, de estilo art déco y modernista, que contrastan con la mejor arquitectura contemporánea con autores como Zaha Hadid; estadios donde se juegan finales de competiciones de fútbol europeas o el Auditorio donde se celebró el Festival de Eurovisión de 2012.

A orillas del mar Caspio, la rica y saludable gastronomía de la capital de la República de Azerbaiyán no solo consiste en kebabs y guisos de cordero, pues no hay que pasar por alto el mejor caviar Beluga de la zona. Pero lo más agradable de Bakú es que, tanto en el hotel, como en los restaurantes, mercados, tiendas, bares o en la misma calle cuando se pregunta por una dirección, se disfruta de la impresionante hospitalidad, generosidad y educación oriental que derrochan los azeríes hacia el extranjero, siempre considerado un huésped de honor. Y además, las formalidades para ingresar en el país se han facilitado enormemente desde que el visado ya se puede obtener online.

Un té en la plaza de las Fuentes
Es buena idea empezar la jornada con un buen desayuno mezcla de continental y turco o azerí en una de las terrazas de la céntrica y hermosa plaza de las Fuentes (1), o, si es invierno, en sus zonas acristaladas, como la del Café Araz (2), que abre las 24 horas, o la del The House Café (3), con una buena variedad de tés que se acompañan de diversas mermeladas.

La gloria de un ‘janato’
Es mejor visitar el palacio de los Shahs de Shirvan (4) antes de que apriete el calor. La mayor parte de la residencia de los señores de un poderoso janato independiente tiene sus orígenes en el siglo XV, aunque está muy restaurada. El complejo, patrimonio mundial, consta también de una mezquita y un mausoleo de estilo persa donde reposan los restos de Seyid Yahya Bakuvi, un santo sufí, desde donde se vislumbran las Flame Towers, icono contemporáneo de Azerbaiyán.

La Torre de la Doncella
Los callejones del centro histórico (İçərişəhər), bajo el palacio de los Shirvanshah, cobijan interesantes mezquitas como la Cuma (del Viernes) (5) y la pequeña Siniq Qala (6) o de Mohammad, templos en un país donde el 90% es chií, pero pocos son practicantes. La Ciudad Vieja cuenta con algunos caravasares, las posadas donde descansaban las caravanas de la Ruta de la Seda, hoy restaurantes o galerías de tiendas de alfombras y otros productos típicos, baños turcos y la pastelería Sweet Memories (7) (junto a la mezquita Cuma), donde probar riquísimas y dulces baclavas y halvas o adquirir el típico té azerí. Eso sí, la visita principal aquí es la Torre de la Doncella (8), del siglo XII.

Kebab o un plato de ‘piti’
Desde el centro histórico, un más que económico taxi nos acerca en unos 10 minutos al restaurante Muzey Shirvanshah (9) (Salatin Əsgerova küç 86), en un precioso y antiguo hammán que hoy es también una suerte de museo etnográfico. En un comedor sostenido por arcadas de piedra sirven riquísimos kebabs (el adana lulla, bien picante, es delicioso), piti —un guiso típico de cordero— o pescado del Caspio.

Paseo por el Bulvar
Con más de tres kilómetros, el Bulvar (10) es el paseo marítimo diseñado en 1909 cuando los barones del petróleo establecieron sus mansiones a orillas del mar, muchas reconvertidas en hoteles de lujo u oficinas bancarias. Está frecuentado por parejas, familias, runners y turistas, y parte del paseo está ocupado por agradables jardines. En su extremo sur se encuentra el fabuloso Museo de las Alfombras (11), una visita inexcusable. En este curioso edificio en forma de tapiz enrollado, la planta baja muestra antiguas alfombras azeríes, turcas, persas, turkmenistanis, afganas, de Cachemira... y, en el piso más alto, modernas y contemporáneas de maravillosos diseños con retratos de los emperadores safávidas de Persia, el poeta Omar Jayyam, de la época del realismo socialista o de artistas más contemporáneos, como Latif Karimov.

El Beluga más preciado
El Teze Bazar (12) (Səməd Vurgun küç), a media hora a pie desde el Bulvar, es un vistoso mercado y una buena dirección para comprar caviar negro Beluga, una delicia del Caspio. Pero si no se acude a un puesto de confianza, hay riesgo de que a un turista le den gato por liebre, o trucha por esturión. La tienda de Qabil es fiable; vende latas de 100 gramos por 65 euros, y otras calidades más baratas. Ojo, no se puede exportar más de esa cantidad.

Iconos arquitectónicos
En agencias del casco antiguo o en el propio hotel se puede contratar el tour nocturno que en una hora y media recorre los iconos arquitectónicos de la ciudad para admirar su fantástica iluminación: las Flame Towers (13) hacen honor a su nombre “incendiándose” o mudando a los colores de la bandera del país; el vanguardista Centro Heydar Aliyev (14), de Zaha Hadid; el Estadio olímpico (15); la noria Baku Eye (16); el Museo de la Literatura (17), de espléndida fachada, o el estadio Baku Crystal Hall (18).

‘Hammán’ y una copa con vistas
Al final del día, nada mejor para relajarse que una buena sesión de baño turco (10 manats, 5 euros). El hammán Aga Mikayil (19) (Kiçikqala küc 16), en la ciudad medieval amurallada, es estupendo. Después, el cercano Mugam Club (20), en un antiguo y fascinante caravansar, ameniza las cenas con muğam, una música tradicional reconocida como patrimonio inmaterial de la humanidad, o cabarés locales. La carta, cómo no, con especialidades azeríes: kebabs, gubtas (una especie de crepe), guisos de cordero o pollo, pescado… Tras la cena se puede ir a uno de los clubs de moda, quizá al sofisticado 360 Bar (21), en la planta 25 del hotel Hilton, con una bellísima panorámica de Bakú y su paseo a orillas del Caspio.

ELPais


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