El documento de 884 folios, fruto de una investigación que se prolongó por dos años, contiene relatos detallados de más de 1.000 niños que fueron víctimas de sacerdotes depredadores, y señala que en realidad son "miles".
"Altos funcionarios de la iglesia, incluyendo obispos, monseñores y otros, sabían de los abusos cometidos por los curas, pero los encubrían rutinariamente para evitar el escándalo, los cargos penales contra los sacerdotes y los daños pecuniarios a las diócesis", dice el comunicado de prensa.
El informe añade que los sacerdotes implicados eran trasladados habitualmente a otras parroquias, sin que los feligreses tuvieran conocimiento de depredadores sexuales en su entorno.
A la luz de estos descubrimientos, el gran jurado recomendó en particular eliminar las limitaciones de edad vigentes hoy en Pennsylvania para que las víctimas de abusos sexuales puedan denunciar a sus ofensores ante los tribunales, así como prever en las normativas la obligación de informar cuando se tenga conocimiento o motivos razonables para sospechar abusos contra menores.
Sputnik
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