¿Qué significa ser rey en España?

  11 Febrero 2020    Leído: 532
  ¿Qué significa ser rey en España?

Vítores frente a abucheos. En esta dicotomía lleva años sumergida España respecto a la figura del monarca. Desde los ''¡Viva el rey!'' de los diputados del Partido Popular en las Cortes hasta el manifiesto de los partidos nacionalistas antes de la apertura de la Legislatura. Pero, más allá del querer o no querer, ¿para qué sirve la monarquía?

Durante el periodo de transición de la dictadura a la democracia, se decidió que la Jefatura del Estado estaría ocupada por un monarca. Esto se recoge en la constitución de 1978. En esta también se incluye que el rey es el mando supremo de las Fuerzas Armadas. Además, le corresponden una serie de funciones:     

Intervenir en la sanción y promulgación de leyes;
Moderar y arbitrar el funcionamiento de las instituciones;   
Nombrar al presidente, los miembros del Gobierno y los magistrados del Tribunal Constitucional;
Disolver las Cortes, convocar elecciones y referéndum;
Proponer al candidato a la presidencia del Gobierno;
Como más alto representante de las relaciones exteriores tiene el deber de acreditar a los embajadores, manifestar el consentimiento del Estado en tratados, declarar la guerra y hacer la paz.
Nombrar al presidente del Tribunal de Cuentas, al fiscal general del Estado y al gobernador del Banco de España.
Aunque, dentro de sus competencias, es clave lo que reza el artículo 56 de la Constitución española: ''El Rey es el jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia…''. Según el profesor de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, Tomás Bastarreche, es la más esencial de las atribuciones del monarca y la más representativa de todas.

Una característica simbólica que, según el docente, no puede representar de la misma manera un jefe de Estado: ''Un jefe de Estado la podría representar, pero no de la misma manera. Macron o Trump simbolizan la unidad, pero, a través del liderazgo de las Fuerzas Armadas. Además, ninguno de los dos juega un papel simbólico, principalmente porque son políticos elegidos. En el momento que aplican su programa político, pierden ese sentido simbólico, ya que dejan de representar a todos los ciudadanos para hacerlo solo a los que les han votado''. Para Bastarreche, este simbolismo se extiende también a su papel en las Fuerzas Armadas o en la política exterior. El respeto que genera la figura del monarca en el ejército le convierte, según el docente, en el único capaz de detener una supuesta revuelta militar. ''En una institución tan jerárquica como el ejército, solo el jefe de las Fuerzas Armadas podría apagar un alzamiento militar. Seguramente, un general haría caso al rey, pero no a un ministro''. Por su parte, en las relaciones internacionales, como embajador, su durabilidad en el tiempo y, en países más tradicionales, la procedencia de un organismo como la monarquía le da credibilidad.

''No es lo mismo llevar a un ministro que al rey. El primero estará, probablemente, mucho menos tiempo que el segundo, cuyas palabras y promesas durarán 40 años'', aseguró el profesor de la Universidad Autónoma de Madrid.

Destino del país
Sin embargo, el rey no se queda solo en una figura simbólica. Y es que podría llegar a ser fundamental, gracias a la proposición del candidato a la presidencia.

El monarca podría obligar a un líder político a formar Gobierno independientemente de su decisión.

''Cuando Mariano Rajoy optó por no presentarse como candidato, el rey podría haberle forzado a hacerlo o a dimitir'', comentó Bastarreche, quien cree que el papel del rey cobrará importancia con el paso del tiempo. ''Va a tener más protagonismo, ya que el bipartidismo hizo que elegir candidato fuera un camino de rosas. Ante un panorama de gobiernos de coalición, el rey tendrá que enfrentarse a varios candidatos que no quieran forman Gobierno, porque saben que lo tienen difícil. Podría obligarles para intentar desbloquear la situación o a que presenten su dimisión si no quieren hacerlo'', explicó el experto en Derecho Constitucional.

Incluso, podría tocarle elegir entre dos candidatos que se quieran presentar y puedan lograrlo mediante coaliciones. Una decisión clave en el devenir del país, ya que marcaría la táctica política de España'', añadió Bastarreche.

Siempre se ha dicho que en las monarquías parlamentarias ''el rey reina, pero no gobierna''. Pero, puede ser que en los años venideros sus decisiones, ante un panorama desconocido, tengan una mayor transcendencia. Eso sí, siempre con la eterna pregunta ¿monarquía o república? sonando de fondo, ya sea en el Congreso de los Diputados o en cualquier bar de España.

Sputnik

 


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