Xiaomi Mi Note 10: el móvil con cámara de 108 megapíxeles

  12 Diciembre 2019    Leído: 1088
  Xiaomi Mi Note 10:   el móvil con cámara de 108 megapíxeles

Una batería con gran autonomía y una cámara quíntuple son los reclamos del nuevo tope de gama de la compañía china.

Los últimos 12 meses han sido muy importantes para Xiaomi, que ha reforzado su posición en el mercado español de telefonía móvil gracias a la constante presentación de terminales, como el Redmi Note 8 Pro, el Mi A3 o el Mi 9T Pro, entre otros. En esta ocasión ha tocado el turno de renovar su gama alta, con un Mi Note 10 que se sitúa en lo más alto de su catálogo en cuanto a prestaciones y precio.

Disponible en tres colores (blanco glaciar, negro medianoche y verde aurora), la calidad de la construcción es adecuada y resistente gracias a la presencia de un cristal reforzado Corning Gorilla Glass 5, que cubre la parte delantera y trasera. Al tacto, la sensación es agradable y el agarre es bueno, porque en esta zona posterior se ha optado por un cristal curvado 3D.

Al sujetarlo por primera vez, notamos que es algo grande y pesado. En concreto, alcanza un grosor de 9,67 milímetros y, sobre la báscula, marca 208 gramos. Estas especificaciones, no obstante, quedan rápidamente justificadas tras descubrir que dispone de una batería de 5.260 mAh que, en condiciones de uso normal, ha hecho que nos olvidemos del cargador durante más de dos días; algo de lo que muy pocos terminales pueden presumir a estas alturas. La otra buena noticia es que en la caja se ha incluido un cargador de 30W, que en poco más de una hora la recarga al 100%.

Fotografía: ¿alguien da más?

Pero si hay alguna característica que llama la atención del Xiaomi Mi Note 10 es la presencia de cinco cámaras traseras, que consiguen capturar nada menos que fotografías de 108 megapíxeles; lo que lo convierte en el primer modelo comercial en alcanzar esta calidad (Xiaomi ya mostró otro, el Mi Mix Alpha, aunque no se vende en Europa).

Esta cifra no está pensada para utilizar continuamente; más bien es un ajuste para realizar en momentos puntuales en los que se necesitan fotografías con más detalle o en las que se vaya a hacer mucho zoom. El smartphone emplea, para ello, un sensor Samsung ISOCELL HMX de gran tamaño (1/1.33”).

Además, posee un gran angular de 117 grados y 20 megapíxeles, así como un objetivo para la fotografía macro de 2 megapíxeles de resolución. La configuración de la cámara se completa con dos teleobjetivos, uno de 5 megapíxeles y otro de 12 megapíxeles, para los retratos. Si optamos por grabar vídeo, lo podemos hacer a una resolución de 4K a 30 fps.

En cuanto a los resultados, el rendimiento en espacios abiertos y luminosos es bueno. El trabajo que se realiza a nivel de nitidez o eliminación del ruido de la imagen es correcto, y los colores quedan bastante naturales. Es en el gran angular donde la experiencia empeora un poco, así como cuando empieza a escasear la luz. Cuenta con un modo noche que mejora algo las capturas, aunque sigue percibiéndose una falta de definición en los contornos y aparece el ruido.

La cámara frontal, por su parte, integra un sensor de 32 megapíxeles de resolución, que ofrece unos resultados más que satisfactorios en términos de detalle o tratamiento del color.

Perfecto para el día a día

La pantalla, que posee notch de gota y tecnología AMOLED, ocupa casi la totalidad del frontal y muestra un diseño curvo 3D en los laterales, que hace que estos se sientan más delgados. Con un tamaño de 6,47 pulgadas y formato 19,5:9 y compatibilidad con los contenidos HDR, ofrece una calidad de visualización muy positiva, incluso cuando su resolución se queda en Full HD+ (2.340 x 1.080 píxeles de resolución). Este es uno de los sacrificios que hace el terminal para ajustar tanto el precio: los terminales de gama alta de la competencia suben esta cifra hasta QHD e, incluso, 4K.

En términos de contraste y reproducción de colores, la respuesta es más que satisfactoria; aunque lo que más llamado la atención es el brillo: sus 600 nits le permiten adaptarse sin problemas a las distintas condiciones lumínicas. En cuanto al sonido, incorpora un único altavoz que tiende a distorsionar en los volúmenes más altos. La experiencia mejora de manera notable cuando se emplean unos auriculares (la entrada jack de 3,5 mm se sitúa junto al conector USB de clase C).

El sensor de huella dactilar, por otro lado, está integrado en la propia pantalla y su funcionamiento es correcto. Entre las mejoras introducidas por los ingenieros de la compañía hay que comentar que el área de detección de la huella se ha ampliado y que el sensor que utiliza ahora es mucho más delgado. Junto a este método de identificación, se ha integrado la opción del reconocimiento facial, cuyo desempeño resulta igualmente satisfactorio.

Pese a ser un gama alta, no incorpora el procesador más avanzado del momento. En esta ocasión, Xiaomi ha apostado por un Qualcomm Snapdragon 730G, enfocado al mundo gaming que, acompañado de 6 GB de RAM y 128 GB de almacenamiento, ofrece un rendimiento adaptado a la mayor parte de sus usuarios y con aplicaciones relacionadas con las redes sociales, la música, la reproducción de vídeos e, incluso, los videojuegos (con la excepción de los que tienen grandes requerimientos gráficos).

A nivel de software, lo más destacable es la llegada de la capa de personalización MIUI 11, que se monta sobre Android 9, ahora con una apariencia más limpia y minimalista.

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