Neymar ha resultado un fichaje fiasco para el PSG

  26 Junio 2019    Leído: 221
Neymar ha resultado un fichaje fiasco para el PSG

Los dos años del brasileño en el club parisino no han estado a la altura de lo esperado cuando llegó hace dos veranos.

El fichaje de Neymar por el Paris Saint-Germain (PSG) podría pasar a la historia del fútbol como una de las operaciones más desafortunadas en este deporte, teniendo en cuenta su volumen económico y las expectativas que generó.

Las dos temporadas del brasileño en el club más poderoso de Franciaarrojan un balance que no admite paños calientes. Han sido un fiasco deportivo y de imagen, para el propio jugador y para el PSG. En París se da por hecho el divorcio, siempre que haya un acuerdo y surja un pretendiente dispuesto a confiar, pese a todo, en un futbolista que sale de su experiencia francesa claramente devaluado.

Una pésima inversión

De poco sirve ya saber quién dio el primer paso, quién puso en evidencia el desamor. En París corren dos versiones. Los allegados del delantero habrían asegurado que les pilló por sorpresa el durísimo tono empleado por el presidente del PSG, Nasser Al-Khelaifi, en su entrevista de hace unos días con France Football. La virulencia de los reproches a Neymar fue interpretada como una invitación a que hiciera las maletas y un anuncio, en términos de mercado, de que el club está abierto a ofertas por el jugador. Tras la maniobra del presidente, Neymar habría decidido cambiar de aires.

Otra versión, en cambio, da un razonamiento opuesto. Neymar se habría adelantado a comunicar a Al-Khelaifi su deseo de abandonar el PSG. El presidente, sintiéndose despechado, habría reaccionado con la explosiva entrevista con France Football. Lo fundamental es que Neymar llegó a París con el objetivo de que el PSG diera el salto y conquistara la Champions, o al menos llegara muy cerca de obtenerla. La meta no se consiguió. El delantero ha sufrido varias lesiones que lo han mantenido alejado de las competiciones durante meses, perdiéndose partidos vitales. Pero eso, que podría considerarse una fatalidad involuntaria, no ha sido lo peor. Neymar ha mostrado muy poco compromiso con el club. Se fue a Brasil para recuperarse y dio prioridad a poder jugar con su selección. A todo ello hay que añadir escándalos (como la acusación de violación o la agresión física a un aficionado del Rennes tras perder el PSG la final de la Copa de Francia), fiestas de aniversario excesivas mientras estaba lesionado y las frecuentes escapadas a Brasil por cualquier excusa. En los periodos en que jugó –un total de 58 encuentros, con 51 goles–, mostró su talento, con momentos geniales y luminosos, aunque combinados con actitudes demasiado individualistas y de escasa generosidad con sus compañeros. Eso impactó en el vestuario y en los entrenadores.

“Para un jugador que fue comprado por 222 millones de euros y que cobra un sueldo de 30 millones al año, la relación calidad precio no parece de las más ventajosas”, escribió el rotativo L’Équipe. El diario deportivo expresó asimismo dudas sobre si “Neymar podrá recuperar todas sus capacidades” en lo que le queda de carrera, debido a sus repetidas lesiones en el pie y la fragilidad que ha demostrado estos años.

“Sí, el balance es desastroso –asegura a La Vanguardia, sin ambages, Frédéric Gouaillard, cronista del PSG en las páginas de Le Parisien, el principal periódico de la capital–. Ha sido, claramente, un fracaso deportivo. Y también lo ha sido, en términos de imagen, para él y para el PSG. Neymar ha hecho lo que le ha dado la gana. Se ha colocado por encima del club, sin ninguna lealtad hacia él”. Gouaillard cree que lo único positivo, aunque se trata de una magra consolación, es que, a nivel de marketing, el PSG ha logrado vender estos años más camisetas que nunca y captar a algunos grandes patrocinadores, como la cadena hotelera Accor.

La posible recompra por parte del Barça crea bastante perplejidad, por la devaluación evidente del jugador y por las exigencias de los dueños qataríes, quienes, pese todo, querrán perder lo mínimo posible respecto a la descomunal inversión hecha en el 2017. Le Parisien barajó la cifra de 300 millones de euros, pero está claro que se trata de la típica exageración de bazar antes de pasar a las rebajas. “El problema es que el producto está dañado; no es el mismo que hace dos años”, alerta Gouiallard.

La fallida apuesta por Neymar no es el único quebradero de cabeza para los dueños qataríes del PSG. El éxito del club adquirido en el 2011 –una compra apadrinada por el entonces presidente Nicolas Sarkozy y fraguada en el Elíseo– formaba parte de un diseño más amplio, deportivo y en especial geopolítico, de autoafirmación de Qatar y de proyección internacional, cuyo elemento principal son los Mundiales del 2022. El complejo engranaje chirría en muchas de sus piezas. Neymar debía de ser una ellas, pero ha mostrado ser poco fiable y parece inevitable el recambio.

Lavanguardia


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