Meta, presidente albanés, enfrenta un proceso de destitución por cancelar las elecciones locales

  17 Junio 2019    Leído: 315
Meta, presidente albanés, enfrenta un proceso de destitución por cancelar las elecciones locales

El país está paralizado por las luchas entre su presidente y primer ministro en la semana en que Bruselas examina su candidatura para entrar en la UE.

55 parlamentarios albaneses del Partido Socialista albanés (PSA), actulamente en el poder, han iniciado hoy el proceso de destitución del presidente albanés Ilir Meta del Movimiento Socialista por la Integración (LSI), de corriente socialdemócrata.

El enfrentamiento entre el primer ministro socialista, Edi Rama y Meta ha polarizado el país y reproduce las disputas existentes entre el poder legislativo y el judicial y entre el gobierno y la oposición, en medio de un clima de gran tensión política y social.

El parlamento de Tirana acusa al Jefe de Estado de violar la constitución al intentar cancelar las elecciones municipales de Junio. El presidente argumentaba que esos comicios no reunían ni los requisitos de democraticidad ni de seguridad necesarios.

¿A qué se debe la suspensión de las elecciones?

Por un lado, toda la oposición del centro derecha ha boicoteado las votaciones municipales a las cuales sólo se han inscrito los candidatos socialistas. La oposición considera que el gobierno del PSA está abusando de su posición de poder. Le llueven las acusaciones de favorecer a los jerarcas de la droga del puerto de Durrës y valerse de estos para que controlen el voto en sus zonas de influencia, al más puro estilo mafioso. Los socialistas desmintieron estos vínculos, a pesar de las grabaciones filtradas por el tabloide alemán Bild.

Por otra parte y ante el clima de tensión social, las elecciones locales podrían suponer enfrentamientos civiles entre partidarios de gobierno y oposición. El Partido Democrático, la oposición de centro-derecha lleva organizando protestas desde mediados de febrero, exigiendo la convocatoria de nuevas elecciones generales.

Rama, el jefe de gobierno, insiste en que tras la cancelación de las elecciones municipales se esconde el “chantaje” político para forzar elecciones anticipadas en las que se jugaría su continuidad. Y ha decidido golpear primero, promoviendo la destitución de su rival.

Un país polarizado vive la peor crisis en los últimos años.

Se ha denominado “primavera balcánica” a las protestas populares que han arreciado en esa región recientemente para denunciar la corrupción y falta de esperanza de la política. Hacen alusión a otros actos juveniles contra el poder en la última década en otros lugares del orbe. En Serbia y Rumanía estas manifestaciones han sido frecuentes en los últimos meses. Albania no ha tardado en contagiarse y a partir de entonces ha comenzado una escalada de acciones que han sumido a este país en su mayor crisis política del siglo XXI.

Primero, miles de estudiantes salieron a las calles en Tirana, para mostrar su rechazo frontal a la subida de las tasas universitarias. Era diciembre de 2018. Esas protestas se fueron destilando en un movimiento de mayor amplitud social y de cariz antigubernamental. En Febrero de este año, el Partido Democrático boicoteó el Parlamento y desde entonces el parlamento es un feudo donde los socialistas no cuenta con oposición. Posteriormente, ese partido de centro-derecha también se opuso a participar en las elecciones locales del 30 de Junio. Y esa falta de representatividad ha sido la que ha impulsado a Meta a suspender los comicios.

Europa escruta la situación en una semana de exámenes.

Esta semana se reúne el Consejo Europeo para decidir si se abren negociaciones de adhesión con Albania y cuándo. Los pronósticos no son halagüeños en el clima de tensión actual. Macedonia del Norte, el otro país balcánico sobre el que se decidirán las fechas, está mejor posicionado tras el cambio de nombre y la retirada del veto griego.

La Comisión Europea pretende una reforma radical del sistema judicial albanés que asegure su independencia. Actualmente, el Tribunal Constitucional de Tirana lleva meses vacante por expulsión de la mayoría de sus miembros. Sería el indicado para arbitrar la disputa actual entre Jefe de Estado y de Gobierno.

En Bruselas también preocupan las relaciones clientelares entre clanes de la droga y los distintos gobiernos albaneses. Sin ir más lejos, el hermano del ministro de interior albanés ha sido condenado en Italia por narcotráfico.

Lavanguardia


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