Íker Casillas y Sara Carbonero, un futuro incierto lleno de incógnitas en Madrid

  13 Agosto 2020    Leído: 258
Íker Casillas y Sara Carbonero, un futuro incierto lleno de incógnitas en Madrid

El exfutbolista de Real Madrid lamenta no haber dedicado más tiempo a su mujer los últimos meses.

Diez años después de protagonizar el beso más pasional y auténtico de la televisión, con el recuerdo del Mundial de Sudáfrica ya lejano, Íker Casillas y Sara Carbonero encaran un futuro lleno de incógnitas en Madrid. Tras cinco años en Oporto, la pareja, junto a sus hijos Lucas y Martín, regresan a la ciudad que les vio enamorarse aunque las cosas han cambiado. En la carta con la que Íker anunció que colgaba los guantes, dedicó algunas palabras de agradecimiento a su familia, pero ya entonces escribió: «Gracias por vuestro apoyo, por todas esas horas que no he podido estar a vuestro lado en este último trayecto de mi vida deportiva». Una ausencia que ha vuelto a lamentar, sobre todo en lo que se refiere a su mujer, durante una entrevista publicada ayer por la revista «Semana». «No he estado con Sara todo lo que debería. Con la situación que hemos tenido, en las últimas semanas igual no he estado mucho con Sara y eso da lugar a especulaciones».

Como bien afirma el guardameta, durante los últimos meses se han oído todo tipo de comentarios sobre el estado de su matrimonio. Las últimas fotos de la pareja datan del pasado febrero, en uno de sus paseos familiares por la playa de Oporto, y en redes sociales tampoco han compartido ninguna referencia al otro. Sorprende no solo la sinceridad con la que habla ahora el exfutbolista, sino también que lo haya hecho para una revista del corazón. Y al parecer, Íker Casillas no ha quedado muy contento con la manera en la que se han reflejado sus palabras en la publicación.

La pareja ha atravesado momentos muy delicados. En mayo de 2019, el futbolista sufría un infarto que le hizo replantearse la vida. Semanas más tarde, Sara Carbonero era operada de un cáncer de ovarios, que afortunadamente ha superado. Según el deportista, su mujer necesitaba pasar tiempo con los suyos en su pueblo natal, Corral de Almanguer (Toledo) y por eso él ha permanecido en Oporto organizando la mudanza.

«Con esto de la pandemia, Sara ha querido estar más cerca de su gente. De su madre, de su hermana... Están muy unidas», reconoce en la revista, a la vez que admite la razón por la que no pudo estar en el entierro del abuelo de su mujer: «Sabíamos que estaba muy malito porque desde que se murió su abuela, él se ha ido apagando y entonces decidimos que Sara y los niños se fueran allí para estar cerca. No pude ir porque era la final de la Copa de Portugal y para entrar al estadio tenía que hacerme un test de coronavirus. Además, era mi último partido con el equipo y en activo, y tenía que estar. Después de ese partido no pinto nada más en el fútbol. El que lo quiere entender bien y si no, me da igual».

En unas semanas se instalarán en Madrid, aunque aún no tienen decidido si regresarán a la vivienda que poseen en la urbanización La Finca, en Pozuelo de Alarcón, o a una casa que el portero ha adquirido en la zona del Parque del Oeste, cerca de Moncloa. Su futuro laboral continúa en el aire, aunque se comenta que podría ejercer como asesor de Florentino Pérez en el Real Madrid.

abc


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