Sánchez e Iglesias se borran del homenaje por los fallecidos del coronavirus

  07 Julio 2020    Leído: 449
Sánchez e Iglesias se borran del homenaje por los fallecidos del coronavirus

Sánchez e Iglesias, que sí iban a misas en la oposición, evitaron acudir a la primera ceremonia de su mandato.

Prácticamente, toda España estuvo ayer representada en el funeral por las víctimas de la mayor tragedia de la democracia: la pandemia del Covid. A la ceremonia, que se ofició en la Catedral de La Almudena, asistieron Sus Majestades los Reyes con sus hijas, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía -que acudían a su primer funeral institucional- y fueron recibidos con aplausos del público en la puerta del templo. Junto a ellos, las altas autoridades del Estado, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida; políticos como Pablo Casado (PP), Edmundo Bal (Cs) e Iván Espinosa de los Monterios (Vox); personal sanitario, militares, policías, guardias civiles, bomberos, voluntarios, representantes de otras confesiones religiosas -incluidos musulmanes y judíos- y unos setenta familiares de las casi 50.000 víctimas que ha dejado la pandemia.

A pesar del aforo reducido para evitar contagios (había 400 personas, aunque el aforo de la catedral es de 900), estaban prácticamente todos los sectores que tenían que estar en una ceremonia de este tipo, menos el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que excusó su ausencia con un viaje a Lisboa, y el vicepresidente Pablo Iglesias, que se fue a un mitin al País Vasco. Ninguno de los dos quiso acudir al primer funeral institucional de su mandato, una ceremonia que tuvo que organizar la Iglesia porque el Ejecutivo se limitó a convocar un acto civil de homenaje para el próximo día 16.

Antes sí iban a funerales
Curiosamente, tanto Sánchez como Iglesias acudían a funerales católicos cuando estaban en la oposición, y por víctimas mucho menos numerosas o más lejanas que las que han perdido la vida durante la pandemia. Por ejemplo, ambos acudieron a la ceremonia religiosa que se ofició el 15 de diciembre de 2015 en la plaza de la Comisaría de Canillas por dos policías asesinados en Kabul.

Sánchez también acudió como presidente del Gobierno, en octubre de 2018, al funeral de la soprano Montserrat Caballé y, cuando aún estaba en la oposición, el 2 de octubre de 2014, llegó a anunciar que cuando llegara a Moncloa las víctimas de la violencia de género tendrían funerales de Estado, aunque después rectificó.

También Pablo Iglesias acudía a funerales como líder de Podemos. De hecho, el 17 de mayo de 2017 asistió al funeral por las víctimas del terremoto de Ecuador que se celebró en la Catedral de La Almudena y al que acudieron los Reyes.

A pesar de que el funeral de ayer reunía unas condiciones extraordinarias, por el elevado número de muertos y porque muchos de ellos murieron en soledad y no pudieron ser velados ni despedidos, Sánchez e Iglesias dejaron la representación del Gobierno a la vicepresidenta Carmen Calvo. Lo habitual en este tipo de ceremonias es que asista el presidente del Gobierno, como hicieron los predecesores de Sánchez, aunque en ocasiones recibieron insultos y reproches de las familias de los muertos, como ocurrió en algunos funerales de víctimas de ETA, del Yak-42 o del 11-M.

El himno nacional, interpretado al órgano, anunció la llegada de la Familia Real al templo. Los Reyes y sus hijas iban vestidos de luto riguroso y, cuando llegaron al altar, tanto Don Felipe como la Princesa y la Infanta se santiguaron, antes de saludar desde lejos a las familias de las víctimas del Covid-1.

La ceremonia, que estuvo concelebrada por más de treinta obispos y arzobispos, empezó con unas palabras de Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal, quien afirmó que se rezaba por «todos los fallecidos, no sólo por el coronavirus» que, durante el confinamiento, «no han podido recibir la despedida merecida». El coro es Nova Schola y está por antiguos escolanos del Valle de los Caídos de entre 17 y 22 años que en esta ocasión contaron con apoyo de escolanos actuales.

Enfrentamiento
Después, en la homilía. el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, elogió la respuesta solidaria de la sociedad durante la pandemia, en contraste con el sectarismo, la crispación y el enfrentamiento, y dijo que olvidar que «somos todos hijos de Dios y, por eso, hermanos entre nosotros» «es un suicidio». Sus palabras fueron: «Frente al sectarismo, a la crispación y al enfrentamiento, en esta pandemia hemos visto cómo muchas personas, creyentes y no creyentes, sacaban lo mejor de sí mismas y daban una sencilla lección de solidaridad hasta dar la vida por cuidar la ajena, conscientes precisamente de que somos hermanos».

El cardenal Osoro puso como ejemplo a esa sociedad solidaria y afirmó que «el personal sanitario y farmacéutico, los transportistas, los empleados de supermercado, las personas de limpieza, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, los docentes, los periodistas, los voluntarios de Cáritas y otras muchas organizaciones sociales, los sacerdotes, los religiosos y religiosas, los padres y madres, los abuelos y abuelas… no han vivido para sí mismos en estos meses, sino para los demás». Y agregö: «Ahora, cuando afrontamos una crisis económica y social sin precedentes, hay que seguir cimentando nuestra sociedad así para que nadie se quede atrás». Al final, el obispo de Ávila, José María Gil Tamayo, que estuvo un mes ingresado con Covid, leyó una oración compuesta por el Papa durante la pandemia y los Reyes se despidieron, desde lejos, de las familias de las víctimas antes de abandonar el templo. Fuera, a la salida de la catedral, numerosas personas aguardaban la aparición de la Familia Real, las autoridades y los políticos. Y además de aplausos se oyeron en la calle gritos desgarradores: «Gobierno asesino» y «dónde están los muertos».

abc


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