España ignora a las aerolíneas mientras sus socios europeos las rescatan con 20.000 millones

  02 Julio 2020    Leído: 257
España ignora a las aerolíneas mientras sus socios europeos las rescatan con 20.000 millones

El Gobierno sigue sin concretar un plan de apoyo a un sector que ya ha recibido casi 20.000 millones en el resto del continente.

El titular de Transportes, José Luis Ábalos, celebró ayer en Bruselas la primera reunión en persona de un ministro comunitario con la comisaria de Transportes, la rumana Adina Valean. La idea de esta reunión partió del propio Ábalos, que quería aclaraciones por parte de la Comisión sobre los límites de la legislación europea en las acciones que tiene que emprender para tratar de salvar la viabilidad de las aerolíneas que operan en España, con un segundo plan de ayudas.

A su salida, el ministro no aclaró nada sobre ese paquete ni sobre cuáles serán los próximos pasos de la industria aeronáutica en este complejo panorama, a pesar de que en el caso español tiene que conciliar por un lado las ayudas a Iberia con el proyecto de compra de Air Europa por parte de esta misma compañía. Tampoco sobre las fórmulas legales que se emplearán para garantizar que la antigua compañía de bandera española pueda seguir operando en el mercado interior europeo a pesar del Brexit. Todo está conectado y el ministro tiene claro que quiere hacer las cosas sin generar la menor duda sobre el respeto a las normas comunitarias, probablemente para no contaminar las negociaciones sobre el plan de recuperación y generar dudas en los países más reticentes.

El ministro incluso dijo claramente que el Estado tiene capacidad suficiente para responder a las necesidades de liquidez que le han descrito las aerolíneas más afectadas por la crisis y con las que tiene «contactos diarios». Todo menos mencionar la palabra «rescate». «Lo que va a hacer el Estado es intentar garantizar y mantener estas compañías que caracterizamos de estratégicas, pero no hay rescate porque no se nos están planteando un rescate» y «esperamos no llegar a eso».

Las palabras de Ábalos se producen en un contexto determinante para el sector aéreo. Mientras el ministro pide consejo a la Comisión Europea sobre la fórmula para articular estas ayudas, los rescates se reproducen en el Viejo Continente. Alemania ha inyectado 9.000 millones en Lufthansa, Italia ha otorgado 3.000 millones a Alitalia, Portugal está intentando sacar adelante una ayuda valorada en 1.200 millones para TAP. Finlandia ha facilitado 700 millones a Finnair, el gobierno noruego ha otorgado 300 millones a Norwegian... y el grupo Air France-KLM ha obtenido incluso dos líneas de crédito: una de Francia (7.000 millones) y otra de Países Bajos (3.400 millones). En total, cerca de 20.000 millones en ayudas a un sector que ha sido duramente golpeado por la crisis del coronavirus.

España, en cambio, se ha limitado a ofrecer una rebaja de las tasas de despegues y una suspensión de las tasas aeroportuarias. Unos incentivos que, según explican desde el sector aéreo, «tienen truco» porque la rebaja de la tarifa por despegue está condicionada a determinados niveles de actividad y las tasas aeroportuarias tendrán que ser abonadas seis meses después de su suspensión. Las aerolíneas llevan meses presionando al Ejecutivo para obtener una línea de avales específica que garantice la supervivencia del sector. Según la última estimación de la patronal del sector aéreo, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), el sector aéreo perderá más de 75.000 millones de euros este año. Y la demanda de vuelos no recuperará los niveles precrisis hasta 2023.

El plan del Gobierno
El Ministerio de Transportes ha amagado en varias ocasiones con ofrecer más estímulos. La última vez fue la semana pasada, cuando Ábalos reconoció públicamente que los avales del ICO habían sido «insuficientes» para el sector aéreo -que ha dispuesto de líneas de crédito respaldadas por el Estado por valor de 1.700 millones de euros- y que el Ejecutivo preparaba nuevos incentivos.

El anuncio pilló por sorpresa a la patronal del sector, la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), que reconoció en un comunicado no tener constancia de este nuevo paquete de ayudas. Por el momento, el Ministerio de Economía tampoco tiene constancia de que se vaya a impulsar un plan de apoyo específico.

Las aerolíneas esperaban que Ábalos concretase algo más de este plan ayer en la reunión que mantuvo en Bruselas. Tras escuchar las declaraciones del ministro, consideran que España ha dado un nuevo paso para atrás y «vuelve a la casilla de salida». Durante los peores meses de la crisis del coronavirus, cuando los vuelos internacionales cayeron un 95% y el sector quedó reducido al transporte de mercancías y la repatriación de pasajeros nacionales, el Gobierno fiaba todo plan de estímulo a una acción coordinada desde Bruselas.

Las reivindicaciones de las compañías aéreas parecían haber motivado al Gobierno a llevar a cabo un plan de acción similar a los planteados para el sector turístico y la automoción. Pero tras las declaraciones ayer del ministro de Transporte, en el sector aéreo vuelven a dar por hecho que no recibirán ayudas directas a corto plazo.

Aerolíneas como Iberia y Ryanair han denunciado el hecho de que la concesión de ayudas públicas se realice de forma tan heterogénea, lo que en su opinión atenta contra el mercado único europeo. La compañía irlandesa ha amenazado incluso con llevar a los tribunales todas estas ayudas, que han contado con el beneplácito de la Comisión Europea. Fuentes del sector consideran que estos rescates permitirán «salvar a alguna compañía que ya estaba en serios problemas financieros antes de la crisis» y que probablemente no habría sobrevivido a una situación normal de competencia, sin una pandemia mundial de por medio.

A medio gas
Precisamente ayer fue el día escogido por varios grupos aéreos para reactivar parte de sus vuelos internacionales, aprovechando que la Unión Europea ha suavizado sus restricciones al sector. Las previsiones para esta campaña de verano son no obstante muy cautas, pese a que un buen número de compañías han tirado los precios para intentar incentivar la demanda. Ryanair, por ejemplo, cree que su tráfico se hundirá un 50% durante estos meses.

Es solo un anticipo de lo que le espera a la aviación, que está atravesando la peor crisis de su historia. Empresas de la talla de Iberia ya han advertido de que serán mucho más pequeñas durante los próximos cinco años y reducirán considerablemente tanto su flota de aviones como los destinos a los que vuelan.

abc


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