El mundo ha inyectado ya 9 billones de dólares para contrarrestar el efecto de la pandemia

  21 Mayo 2020    Leído: 288
El mundo ha inyectado ya 9 billones de dólares para contrarrestar el efecto de la pandemia

Las grandes organizaciones internacionales advierten contra la renacionalización de las cadenas productivas.

Angela Merkel no fue ayer solamente el único jefe de gobierno presente en la vídeoconferencia que versó sobre el impacto del coronavirus en la economía global y en la que participaban los presidentes del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Banco Mundial y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sino que, además, ejerció como único portavoz del encuentro, en una rueda de prensa convocada en Berlín.

Tras constatar que nos encontramos a las puertas de una crisis a la que nadie se atreve a calcular el fondo, al menos de cara al público, la canciller alemana destacó que «todos hemos estado de acuerdo en

 que hay que trabajar juntos, que el multilateralismo era ya un reto importante antes de la pandemia y que ahora lo es aún más». «Solo terminaremos con el virus cuando contemos con una vacuna, cuando tengamos buenas posibilidades de tratamiento, mientras tanto tendremos que vivir con él», advirtió, «pero estamos de acuerdo también, en que hemos de entender desde ahora que la vacuna, los tratamientos y los bienes globales deben estar a disposición de todos».

Garantizar el acceso a vacunas y tratamientos tiene especial sentido mirando a los países más pobres. El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, admitió que está muy preocupados «por el creciente número de casos en países de bajos y medianos ingresos», porque mientras en Europa y en Asia se recobra la esperanza de recuperar poco a poco la vida normal, en América Latina y Estados Unidos lo peor puede estar aún por venir. «En las últimas 24 horas, se han reportado 106.000 nuevos casos, de manera que el virus no solamente sigue ahí, sino que muestra una preocupante tendencia al alza», aportó el director de la OMS.

Renacionalización de las cadenas productivas
Buena parte de la reunión virtual versó, según la descripción de Merkel, en evaluar los efectos de la crisis sobre el sistema comercial internacional «que ha sufrido un impacto de gran significado». «La renacionalización de las cadenas productivas y de suministro tendrá un precio muy caro», lamentó la canciller alemana, que señaló a Roberto Azevêdo, director general de la OMC, como el que más había insistido en prevenir contra el proteccionismo, haciendo recuento de la gran cantidad de restricciones impuestas ya al flujo de importaciones y exportaciones.

«Hemos coincidido en que será muy perjudicial que las cadenas de valor se rompan», dijo Merkel, «es por eso que el fortalecimiento del sistema de comercio internacional adquiere ahora gran significado». Merkel admitió que una de las lecciones que nos deja la pandemia es la necesidad de diversificar las carteras de suministro, «por ejemplo en la producción europea de dispositivos médicos». «Pero por ejemplo la gama de restricciones a la exportación de alimentos no tardará mucho en transformarse en hambre, por lo que es necesario restablecer cuanto antes esas cadenas de circulación de alimentos».

«Por supuesto hemos hablado sobre cómo podremos relanzar las economías», siguió Merkel con el relato de la reunión y cifró en 9 billones de dólares (8,1 billones de euros) las medidas de impulso implementadas en todo el planeta, tanto en forma de ayudas y como de créditos. «En la UE estamos ya en 2 billones de dólares y son medidas importantes y necesarias». «Pero la fase de impulso también ha de ser acompañada con programas coyunturales», añadió, «y no necesariamente con subidas de impuestos, sino con medidas que ayuden a la creación de empleo».

El Director General de la OIT, Guy Ryder, fue quien durante la vídeoconferencia subrayó la importancia de crear empleo en países en desarrollo. «Si en los países desarrollados vemos menos consumo, allí la situación es dramática. Pensemos que esos 9 billones en medidas de apoyo no están bien repartidos en el mundo, sino que están siendo inyectados en su mayoría en los países más ricos», reflexionó la canciller alemana. «La lucha contra la pobreza, por lo tanto, será importante en los próximos años, especialmente porque en los países económicamente más débiles faltan oportunidades financieras para grandes programas de estímulo. Para Alemania, esto significa no recortar la ayuda al desarrollo, continuar invirtiendo».

Propuesta franco-alemana
En este punto, Merkel recordó que «ya hemos participado en una moratoria de la deuda en el seno del G20 y del Club de París, y ahora, de lo que se estamos hablando es de que quizá ese no deba ser el último paso, sino que debemos avanzar más en ese sentido». Merkel no quiso desvelar si acudirá a la próxima reunión del G7, que el presidente de EE.UU., Donald Trump, desea convocar en Camp David como señal al mundo de «normalización».

Bastante más clara fue al reconocer que no había hablado previamente con los jefes de Gobierno de Austria, Dinamarca, Holanda o Suecia, que no han recibido con mucha alegría la propuesta fraco-alemana de un Fondo de Recuperación de medio billón de euros con base en los próximos presupuestos y para el que la Comisión Europea tendrá que financiarse en los mercados. «Queríamos hacer esa propuesta para acompañar el trabajo de la Comisión, ahora estamos en la fase de espera y después vendrá el debate a 27», dijo.

Merkel ya comenzó ayer a promover ese proyecto entre los países de Visegrado, en otra vídeoconferencia con los jefes de Gobierno de Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría. Su portavoz, Stffen Seibert, aclaró por su parte que la propuesta conjunta de Francia y Alemania «es claramente diferente a los préstamos conjuntos» y que incluye un plan de reembolso vinculante, tratando de tranquilizar a las múltiples voces críticas que han surgido también en Alemania.

Esta imagen de Merkel, al frente de las grandes organizaciones internacionales, tiene sin duda su papel en la estrategia de la Cancillería de Berlín de encuadrar la propuesta franco-alemana, que tantas ampollas levanta en casa, en un marco de necesidad global en el que Alemania, todavía necesitándose hacerse perdonar desde la II Guerra Mundial, ha de dar pasos incómodos pero justificados por la situación extraordinaria.

Los líderes de estas grandes organizaciones internacionales, por lo demás, miraron especialmente a África, «que está bajo responsabilidad del Banco Mundial y precisamente desde esta institución se nos ha subrayado la importancia de trasladar a los gobiernos africanos la necesidad de transparencia», señaló Merkel, que también fue abordada con preguntas acerca del rescate de su gobierno a la aerolínea alemana Lufthansa. Al cierre de esta edición, varios medios alemanes daban por cerrado el acuerdo, según el cual el Estado alemán entraría con un 25% del capital de la aerolínea y otras aportaciones adicionales que supondrán en total 9.000 millones de euros. Merkel, sin embargo, se limitó a confirmar que «hay conversaciones entre los responsables de la compañía y el gobierno y estamos muy cerca de llegar a un acuerdo».

abc


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