El plan de Corea para dominar la cultura global

  24 Enero 2020    Leído: 312
El plan de Corea para dominar la cultura global

Park Yang-Woo, ministro coreano de Turismo, Cultura y Deporte, explica a ABC las claves de una estrategia política que les ha convertido en una potencia del entretenimiento.

Todavía falta un mes para que salga a la venta «Map Of The Soul: 7», el nuevo título de la banda de K-Pop BTS, pero el disco ya registrado casi tres millones y medio de compras anticipadas, marcando así un récord histórico en la industria. Nada nuevo, por otra parte, para esta joven banda coreana, que siempre se mueve en cifras estratosféricas: sus visitas en Youtube se cuentan por billones y se estima que su valor económico es de 4.650 millones de dólares. Casi nada. Para cuando ese álbum haya salido a la luz, ya sabremos si la película «Parásitos», de Bong Joon-ho, también coreano, ha dado la campanada, o no, en los premios Oscar. De momento, con seis nominaciones como seis soles, y habiendo ganado la Palma de Oro en Cannes y el Globo de Oro a Mejor película de habla no inglesa, va camino de convertirse en el gran referente internacional del cine coreano, destronando a la mítica «Old Boy», de Park Chan-wook.

Son los dos últimos hitos de la «ola coreana», esa diplomacia blanda que el país asiático lleva desarrollando desde hace más de tres décadas, y que ha logrado que sus productos culturales se disfruten a lo largo y ancho del mundo. Una apuesta potente del gobierno, que por ahora está resultando ganadora. «Estamos hablando de un mercado que mueve unos 110.000 millones de dólares al año, con una gran influencia indirecta en otros sectores industriales como la cosmética, la alimentación o los electrodomésticos. Además, también mejora la imagen del país y la diplomacia», explica Park Yang-woo, ministro de Cultura, Deporte y Turismo de Corea, que está en Madrid con motivo de participación de Corea en Fitur como país invitado. Él nos explica cómo funciona la exitosa política cultural coreana.

El origen
El impulso público de la industria cultural comenzó para Corea en los años noventa, cuando descubrieron el gran éxito que sus telenovelas tenían en China. De ahí, su influencia se fue extendiendo por el resto del continente, y conquistando más sectores. «Lo que observamos hoy en día es que por medio de las plataformas online la ola coreana ha llegado muy lejos: Oriente Medio, Europa, Latinoamérica, Estados Unidos. Pero no hay que olvidar que la ola es el K-Pop, las telenovelas y las películas, pero también otros contenidos culturales tradicionales, como la literatura coreana, la danza, la moda o la gastronomía. Esperamos que en un futuro cercano estos valores más tradicionales lleguen a difundirse por todo el planeta», subraya Park Yang-woo.

Inversión agresiva
«Estamos invirtiendo agresivamente en la industria cultural, ayudando en todo el proceso: desde la planificación y la producción hasta la distribución y la promoción. Para nosotros es industria nacional estratégica», afirma el político. Según cuenta, este apoyo se adapta a cada sector y a sus necesidades, pero en líneas generales los apoyos públicos se dan en forma de subsidios directos, ventajas fiscales y flexibilidad de las regulaciones. También, claro, a través de la creación de escuelas de profesionales, porque al final la industria cultural es «creatividad» y «profesionalidad». La fórmula del éxito, insiste, es la de la colaboración entre lo público y lo privado.

Ayudas al cine
El cine es una industria exitosa que resume bastante bien la fórmula coreana. Es un sector que cuenta con muchas ayudas, y que además está protegido de las leyes del mercado. Para empezar, las películas comerciales cuentan con jugosas ventajas fiscales e inversión pública. Pero además, el gobierno protege el cine experimental e independiente a través de subsidios, pues entiende que su valor cultural es mayor que el comercial. «Este tipo de apoyo es muy importante para garantizar la diversidad y los valores artísticos», asevera Park Yang-woo. Además de estas y otras ayudas, está la escuela de artes visuales, que es pública, y de donde han salido grandes cineastas como Bong Joon-ho, director de «Parásitos».

Detalle del cartel de «Parásitos»
Pero las ventajas no se terminan ahí. También protegen la distribución de las películas, con cuotas de pantalla, para conseguir que siempre haya cine coreano en cartelera. Hoy, más de la mitad de las películas de la taquilla se producen allí. Pero han ido más allá: ahora quieren establecer un límite para que los blockbusters (nacionales o no) no puedan copar todas las pantallas. «Queremos garantizar la diversidad y ofrecer al público todas las posibilidades», resume el ministro. Este público, por cierto, va, de media, 4,3 veces al cine al año: los ciudadanos que más cinéfilos del mundo.

El drama del K-Pop
La industria del K-Pop es una de las más exitosas de Corea, pero también una fuente de polémicas. En los últimos años, varios artistas que no superaban la veintena se suicidaron, y entonces el negocio se puso en tela de juicio: ¿se estaba forzando demasiado a estos jóvenes artistas? «Esto forman parte de un fenómeno que no solo se da dentro de la cultura y el arte, en el K-Pop, sino que lo vemos en todo el país. Este tipo de casos necesitan una respuesta a nivel social, de toda la sociedad en su conjunto. Lo que estamos haciendo por nuestra parte es trabajar en junto con las compañías de entretenimiento por medio de campañas de prevención de suicidios, y de programas de consultas psicológicas para prevenir daños. En especial nos centramos en los artistas jóvenes», responde el ministro.

Los retos del futuro
La última tierra conquistada por la ola coreana ha sido la de los videojuegos, que a día de hoy suponen 12.000 millones de dólares para su economía. No es extraño que el país brille ahí, pues siempre ha estado en la vanguardia tecnológica mundial. Ahora quieren seguir explorando las posibilidades que la tecnología ofrece a la industria cultural. «Estamos en las puertas de la cuarta revolución industrial: ya se ha comercializado el 5G. Por eso debemos estar al tanto de las demandas de esta nueva época en campos como la inteligencia artificial y la realidad virtual», remata.

abc


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