El barco Vos Thalassa, que operaba en la plataforma petrolera de la francesa Total, recibió una señal de socorro y el 9 de julio entró en la zona de responsabilidad de la guardia costera de Libia, donde rescató a 66 migrantes.
Más tarde, el capitán del buque notificó al Mando Central de la Guardia Costera en Roma sobre una "situación a bordo que amenaza la seguridad de la nave y de sus 12 tripulantes" generada por "un comportamiento amenazante" de varios migrantes rescatados.
El problema se resolvió gracias a la interferencia de otro buque de la Guardia Costera italiana, cuyos tripulantes realizaron las primeras gestiones para identificar a los migrantes y depurar responsabilidades por los disturbios.
De momento, estas personas permanecen a bordo del buque Diciotti.
Por su parte, el ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, declaró que no permitirá desembarcar a los migrantes hasta que identifiquen y detengan a los culpables de los disturbios.
Previamente Salvini anunció que Italia cierra sus puertos temporalmente para los barcos de las ONG que rescatan a migrantes en el Mediterráneo.
En los últimos meses, Italia negó el acceso a los puertos nacionales a varios buques con migrantes, en particular al barco Lifeline, con más de 230 personas a bordo, que llegó a las costas maltesas hace dos semanas, mientras España aceptó recibir al Aquarius, con 629 personas, que desembarcó en Valencia en junio.
Reuters