"En el lugar del desastre natural ahora trabajan 75.000 efectivos de las Fuerzas de Autodefensa, la policía y bomberos, así como 83 helicópteros", señaló.
El funcionario nipón indicó que "según los pronósticos en las zonas afectadas son posibles tormentas breves, pero incluso si no hay lluvia es necesario mantener una precaución extrema ya que se mantiene alto el riesgo de deslaves".
En tanto, según la compañía de televisión NHK, la cantidad de fallecidos es de 162, y hay 56 personas cuyo paradero es desconocido.
En las zonas afectadas no trabajan los comercios, en los centros de evacuación se abrieron puntos de entrega de ayuda humanitaria.
También se convoca a la población a ofrecerse como voluntarios.
En estos momentos permanecen sin agua unas 255 viviendas, lo cual es un problema grave debido a las elevadas temperaturas estivales.
El 6 de julio, varias prefecturas del centro y el suroeste de Japón fueron azotadas por lluvias torrenciales, con precipitaciones que triplicaron el promedio mensual y provocaron inundaciones y deslaves.
Las anegaciones de este julio en Japón son las peores desde 1982, cuando más de 300 personas murieron en las prefecturas de Nagasaki y Kumamoto.
La gravedad de la situación obligó al primer ministro de Japón, Shinzo Abe, a cancelar una gira por Europa y Oriente Medio.
Sputnik
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