«Está viniendo, voy a morir»: el terrible mensaje de una de las víctimas a su madre

  14 Junio 2016    Leído: 165
«Está viniendo, voy a morir»: el terrible mensaje de una de las víctimas a su madre
Mina Justice, madre de uno de los 50 asesinados en Orlando, ha enseñado los mensajes que recibió de su hijo la noche de la tragedia. Eddie tenía 30 años y relató minuto a minuto lo que ocurría en la discoteca

Quizá como una forma de paliar el dolor, quizá como una manera de incidir en la crueldad del suceso, Mina Justice ha mostrado una de las versiones más crudas del atentado yihadista de Orlando. Ella es la madre de Eddie, uno de los 50 asesinados en la discoteca «Pulse», y ha enseñado al mundo los mensajes que cruzó con su hijo la noche de la tragedia. Él estaba encerrado en el baño, pero tenía claro que iba a morir. «Mami te amo», fue su primer mensaje.

Mina Justice recibió el mensaje a las 2.06, cuando ya estaba dormida. «Están disparando en el club», fue el segundo mensaje. Mina despertó con el ruido del teléfono y trató de llamar a su hijo, pero no obtuvo respuesta. Poco después recibió nuevos mensajes de Eddie, que estaba retenido en el baño.

Ya despierta y sobresaltada, Mina Justice llamó a la Policía, pero no pudo hacer nada. Luego le pidió a su hijo que le llamase, pero él solo pudo responder con mensajes de texto crudos y breves. A las 2.39 recibió un nuevo mensaje de su hijo en el que le pedía que llamase a la Policía. Ella le preguntó que si había heridos y él respondió tres minutos después, a las 2.42, que aquello estaba siendo una masacre: «Hay un montón, sí».

«Tienen que venir a por nosotros»
Fueron pasando los minutos y Mina se desesperaba. Ella siguió enviando mensajes de texto a su hijo: «Escríbeme, por favor», le pidió. Al rato, un penúltimo mensaje le daba la peor noticia posible: «No», escribió Eddie. «Todavía sigo aquí en el baño. Él nos tiene. Tienen que venir a por nosotros».

A las 2.49 de la mañana ella le escribió que la Policía había llegado al recinto, que aguantase. «Rápido», respondió Eddie. «Está en el cuarto de baño con nosotros».

«¿Está el hombre en el año con vosotros?», preguntó por última vez su madre. Eddie contestó brevemente: «Sí». Aquel fue su último mensaje. Horas después su madre y algunos familiares esperaban en un hotel a que les confirmasen la fatal noticia. Eddie, contable de 30 años, era una de las víctimas del peor atentado en suelo americano desde el 11-S. Su nombre era uno entre los 50 asesinados por Omar Mateen, un peligroso yihadista vigilado desde hace tiempo por el FBI. Vigilado, aunque quizá no lo suficiente.

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