La misión del Congreso hizo un recorrido por instalaciones del Instituto Nacional de Migración de México, las garitas fronterizas El Chaparral y San Ysidro, y señaló que la ciudad de Tijuana "es el punto fronterizo que registra mayores cruces de personas con y sin documentos al año". De acuerdo con estadísticas oficiales, en esa frontera se registran alrededor de 90 millones de cruces anuales, de los cuales al menos 60.000 son deportaciones de migrantes que no cuentan con documentos. El problema se agrava porque el 20% de los deportados se quedan a radicar en Baja California mientras que el 80 por ciento restante se estaciona ahí mismo para realizar nuevos intentos de cruce. "Tenemos que reconocer que la migración es un fenómeno y no es un problema, por lo que el Estado mexicano debe prepararse para dar respuesta eficaz al desafío lanzado por el próximo mandatario estadounidense (Trump) y que puede acelerar una crisis humanitaria", dijo el legislador, secretario de las comisiones de Gobernación y Derechos de la Niñez.
México es el país de tránsito de migrantes transcontinental que intenta internarse en EEUU, pero la estricta política migratoria estadounidense "ha propiciado que del lado mexicano los migrantes sufran violaciones a sus derechos humanos, extorsiones y ser víctimas de la criminalidad". Los diputados visitaron el albergue católico salesiano del Padre Chava, donde se brinda ayuda humanitaria a mexicanos de varios puntos del país, haitianos, centroamericanos y africanos indocumentados.
Los recursos para atender a miles de personas al año son insuficientes, ya que además de cubrir necesidades humanitarias es necesario atender los requerimientos de vivienda, servicios básicos y empleo. "Es necesario que se atienda con un nuevo enfoque este fenómeno que tiende a agravarse", puntualizó el líder de los congresistas mexicanos.
Sputnik
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