Los presentes, representantes de los estratos más humildes y de las zonas rurales de México, llegaron allí por todos los medios, incluso algunos caminando o en bicicleta. "Siendo cristiano, como él lo ha declarado, (Trump) no puede ver a los pobres y a los inmigrantes como enemigos, sino como hermanos con quienes debe ser tolerante, generoso y justo", dijo el cardenal Rivera en su mensaje anual. El cardenal clamó a la Virgen de Guadalupe que impida que Trump construya el muro fronterizo y que impida "la deportación de millones de connacionales que radican ilegalmente en EEUU", miles de ellos familiares de los católicos más pobres de México.
En el pulpito a los pies de la imagen impresa tras la aparición en 1531, según la tradición cristiana, que es la misma túnica de manta ruda, reliquia que vestía el indio beato Juan Diego cuando subía al templo a la antigua diosa prehispánica Tonantzin en el Cerro Tepeyac, el purpurado oró por un México que "está enfermo de violencia y herido de injusticias y hambre". Rivera pidió además a la feligresía pedir por los "violentos y pecadores", por la "vocación de servicio a los gobernantes". Volviendo al tema de los emigrantes, el prelado instó orar por "animar a las familias que dependen económicamente del dinero que les envían sus seres queridos" que trabajan en EEUU, unos 35 millones, de los cuales 11,5 millones son ilegales, entre quienes Trump anunció que deportaría 3 millones en sus primeros 100 días de gobierno de 2017.
Reuters
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