Los riesgos en la víspera de la paz: ¿Puede repetirse un genocidio político en Colombia?

  01 Diciembre 2016    Leído: 430
Los riesgos en la víspera de la paz: ¿Puede repetirse un genocidio político en Colombia?
Las señales, aunque alarmantes, siguen relativemente veladas. El asesinato de líderes políticos y defensores de los derechos humanos no ha cesado en Colombia, aún cuando su presidente fue galardonado con el Premio Nobel de la paz. Los activistas ya lo advierten: la amenaza de un genocidio sigue latente.

"El riesgo de que se repita la trágica experiencia de la UP está latente", sostiene la defensora de derechos humanos, Ana Teresa Bernal, en entrevista a RT.

UP son las siglas de la Unión Patriótica, un partido político de izquierda que fue víctima de un genocidio en la década de los ochenta: más de 4.000 de sus miembros fueron asesinados mientras transcurrían las negociaciones de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno de Belisario Betancourt.

Hoy, el país suramericano está en un proceso similar. El presidente Juan Manuel Santos -recientemente galardonado con el Premio Nobel de la Paz- emprendió conversaciones con el grupo guerrillero para ponerle punto final al conflicto armado de más de medio siglo. Sin embargo, los escollos no son pocos.

Además del fracaso en el plebiscito que refrendó el primer acuerdo y la férrea oposición de grupos conservadores, la huella de la sangre sigue. Sólo este año, 70 líderes sociales y defensores de los derechos humanos han sido asesinados. ¿Cuáles son los riesgos que ponen en veremos la ansiada paz para Colombia?

La semana pasada fue alarmante. Tres dirigentes campesinos fueron asesinados en los conflictivos departamentos de Nariño Y Caquetá. Una comisión de Naciones Unidas (ONU) se trasladó a la zona para esclarecer los hechos mientras Santos advertía que las muertes eran el recordatorio de que la paz no requería más dilaciones.

La fiscalía, luego de las denuncias de varias organizaciones políticas e indígenas, llamaron a declarar a un alcalde para que rindiera cuentas por el suceso porque, en su cuenta de Facebook, el edil había acusado a la asociación donde militaban las víctimas de querer "usurpar el espacio que deja la guerrilla en cuanto a la extorsión". La estigmatización, presume el Ministerio Público, pudo haber sido la condena de muerte para las víctimas.

Pese a que la guerrilla y el gobierno firmaron un segundo acuerdo, que deberá ser refrendado ahora por el Congreso, el temor de los activistas sigue latente. "El Presidente Juan Manuel Santos debe actuar con diligencia y compromiso para frenar esta ola de violencia, de lo contrario todo el esfuerzo de la paz se habría perdido", advierte Bernal, Alta Consejera de víctimas, paz y reconciliación en Bogotá, y fundadora de Redepaz.

En los últimos cuatro años, al menos 127 líderes de la UP han sido asesinados. De acuerdo al Centro Nacional de Memoria Historia (CNMH), sólo en el mes de noviembre hubo cinco homicidios en contra de los dirigentes sociales Jhon Jairo Rodríguez Torrez, José Antonio Velasco, Erley Monroy, Didier Lozada y Rodrígo Cabrera.

Rt.actualidad

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