A finales de noviembre de 2013, los partidarios de la integración europea invadieron la Plaza de la Independencia de Kiev, Maidán, protestando por la decisión de suspender la firma del Acuerdo de Asociación entre Ucrania y la UE. En las semanas posteriores el Maidán se convirtió en el epicentro de la confrontación entre los radicales y la Policía, con un saldo de numerosas víctimas mortales por ambas partes.
Las nuevas autoridades ucranianas surgidas tras esas protestas responsabilizaron de la muerte de más de 100 personas al expresidente Víctor Yanukóvich, y también a la fuerza de operaciones especiales Bérkut. Más aquí: La condición indispensable para una revolución exitosa en Ucrania Yanukóvich y Bérkut negaron su implicación en los asesinatos, y el expresidente declaró que no dio órdenes de disparar contra los manifestantes pacíficos y que hasta dispuso retirar todas las unidades policiales de Kiev.
Sputnik
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