Ankara acusó a Gulen de estar detrás de la intentona y exigió su extradición a EEUU, país donde el teólogo se encuentra exiliado. El propio opositor rechazó las acusaciones y condenó el motín. En los días posteriores al golpe en todo el país fueron detenidas o suspendidas decenas de miles de militares, agentes, jueces, funcionarios públicos y docentes.
Sputnik
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