Barcelona discute qué quiere ser en el 2050

  18 Septiembre 2020    Leído: 500
Barcelona discute qué quiere ser en el 2050

Barcelona Global reúne a profesionales y expertos con el fin de pensar cómo debería ser la ciudad en un futuro próximo.

Nadie quiere hablar de que Barcelona es en estos momentos una ciudad adormecida, acomodada, aletargada, amodorrada pero algo de ello hay. “Barcelona ha hecho muchas revoluciones a lo largo de su vida y ha sido pionera e innovadora. Y este espíritu está un poco, un poco, apagado”. “Es como si después de la gran transformación de los 80 y los 90 Barcelona se hubiera cansado”. La primera afirmación la emite Rafael Vilasanjuan, responsable del Institut de Salut Global de Barcelona; la segunda. Mateu Hernández, director general de Barcelona Global.  Y ambas vienen a cuento del documental 'Barcelona 2050'. El primer paso de una campaña que Barcelona Global pone en marcha y que tiene como objetivo crear debate sobre cómo debería ser la ciudad en un horizonte de tres décadas, y ver qué necesita para seguir encabezando la liga de las grandes urbes.

La película –dirigida por Joan Úbeda, producida por Mediapro y en TV3 el próximo martes­– plantea los retos importantes que hay sobre la mesa (la capacidad de atraer talento, la dimensión metropolitana, el problema de la vivienda, la inclusión, la innovación, la movilidad, la emergencia climática...) pero no da soluciones, sino que pone en valor las oportunidades de desarrollo a partir de proyectos urbanos para dar con la solución a tales desafíos. El urbanismo como clave para el crecimiento. Un tema, el del urbanismo, en el que Barcelona fue referente mundial no hace tantos años. Y un tema del que la ciudad siempre se ha valido para crecer desde que derribó las murallas. Ahí están las exposiciones de 1888 y 1929, los Juegos Olímpicos y el Fòrum.

Tres zonas para crecer
“Ahora no tiene grandes proyectos urbanos, y los que tiene no se identifican”, sostiene Hernández en referencia a la Sagrera. Un plan que es mucho más que una estación de tren. “Es el último gran proyecto de transformación de la ciudad, que permite construir vivienda, equipamientos y  espacios verdes”, argumenta Andreu Ulied, experto en planificación estratégica. Pero la Sagrera lleva una década en obras y no tiene fecha de inauguración. “Los que tienen que pensar la ciudad no están para grandes proyectos. Y una metrópoli, como la gran Barcelona, necesita grandes proyectos como tienen las grandes ciudades”, defiende Hernández.

Aunque zonas de expansión no faltan: “Hemos identificado cinco grandes corredores geográficos alrededor de Barcelona con 25 clústeres. De estos 25, hay tres en particular que tienen mucho potencial, tanto el área del Bon Pastor, como la de las Tres Xemeneies y la de la Zona Franca pueden tener un desarrollo muy importante en los próximos años”, a juicio de Ramon Gras, investigador de Innovación Urbana de la Universidad de Harvard. El Bon Pastor es una mancha llena de fábricas vacías tan grande como medio Eixample, con este espacio ciudades como Londres ya estarían levantando un nuevo distrito que permitiera construir vivienda asequible, uno de los grandes dramas de Barcelona. “Tener un polígono industrial en el Bon Pastor es una gran noticia, pero sin duda deberíamos mezclarlo con viviendas y deberíamos transformar toda la fachada del río Besòs en un lugar urbano de primer nivel europeo. [...] La fachada del Besòs es el gran reto de Barcelona para demostrar que continuamos siendo Barcelona”, defiende Vicente Guallart, cofundador del Institut d’Arquitectura Avançada de Catalunya (IAAC).

Lo mismo ocurre con las Tres Ximeneies y todo el complejo que esconde de almacenes de productos baratos a 50 metros de la playa. Un lujo para una ciudad necesitada de espacio. “Es una gran oportunidad que debería tener un destino cultural y crear una gran urbanidad a su alrededor. Todo ese territorio debería ser ciudad, transformarlo en un espacio peatonal. Está continuo al frente marítimo de Barcelona, por lo tanto debería ser un tramo más de este caminar frente al mar, de ir con bicicleta frente al mar y abrirte con buses marítimos hacia el mar”, sostiene Guallart.

Área metropolitana
Aunque para los expertos que participan en el documental no solo se trata de transformar sino también de repensar la escala de la ciudad, fundamental para poder competir. Así, el futuro pasa por la gran conurbación metropolitana, como hacen Ámsterdam, Milán, Sidney o Seattle. “El gran reto que ahora tenemos es hacer esta gran Barcelona, claramente, esta Barcelona que resuelva el problema de la vivienda, que resuelva el problema del peligro de  quedarnos atrás, no podemos ser solo una ciudad de 1,4 millones de habitantes, hemos de pensar en la ciudad de 4,7”, a juicio de Anna Gener, presidenta de Savills Aguirre Newman

Las oportunidades están, y el debate, también.  

elperiodico


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