La sorpresa fue resumida por el secretario de Finanzas del gobierno mexicano José Antonio Meade: "Nunca lo descartamos, pero este escenario no era el central en nuestras previsiones, porque le asignaos una posibilidad de solo uno en cinco". En los salones del Congreso, los legisladores trataban de reaccionar para plantarse ante Trump: unos pedían reforzar la diplomacia consular para proteger a los 11 millones de migrantes ilegales —de un total de 35 millones- bajo amenaza de deportación. Otros congresista proponían enviar a los diplomáticos más capacitados y otros parafraseaban respuestas estridentes, inspirados en siglos de disputas históricas, invasiones y pérdidas de territorio ante la potencia vecina.
Una amenza global En una de esas formulaciones, el grupo parlamentario del opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD) resumió: "No podemos permitirnos acciones de pánico que nos lleven a la parálisis o al miedo".
Tampoco se puede minimizar la situación: "No podemos pensar que no pasará nada, que todo fue una estrategia para ganar votos; mucho menos podemos esperar un comportamiento magnánimo del nuevo Presidente norteamericano", redactaron apresurados en pronunciamiento. El partido de centroizquierda reflejaba así el ánimo de los mexicanos: "No es momento de achicarse frente al triunfo de un personaje como Trump, sino contribuir a la creación de una ruta para enfrentarlo". Son cuatro amenazas en el horizonte: "No le permitiremos que ofenda ni a nuestro país, ni a nuestra gente; estamos en contra de la construcción de cualquier muro fronterizo; condenamos cualquier deportación masiva de mexicanos, y no permitiremos la incautación de remesas". La estrategia para enfrentar los efectos económicos, ante una muy probable revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, parte de una idea que comparten sus colegas legisladores: "Trump es una amenaza global".
Los senadores se enfrascaron en un torneo de calificativos, en los debates previos ante Trump: "Payaso, populista, machista, racista, xenófobo, ignorante, desde que el empresario comenzó los ataques contra México", recuerda Alemán, testigo experimentado de la vida parlamentaria. Una ocurrencia del entonces presidente del Senado, Roberto Gil, cuando Trump llamó "violadores y criminales" a los migrantes mexicanos, fue acuñada como leguaje oficioso en el Congreso: "El discurso de las `trumpadas` contra México". Lo cierto es que nadie en la clase política, la sociedad civil, o los medios de comunicación de prensa, radio y televisión mostró nunca respeto por Trump: "Nunca recibió una muestra de aceptación ni un calificativo elogioso, el próximo presidente de EEUU es el hombre más impopular en México", resume Alemán. El resentimiento El académico Páez Montalbán ensaya una explicación: "La colectividad lo vio tan descabellado, tan loco que lo descartó, y las encuestas junto con las previsiones de la prensa estadounidense fueron clave para distorsionar un fenómeno que no quisieron ver". La divisa mexicana en caída libre ante el triunfo de Donald Trump 00:00 / 14:24 La otra cara de este fenómeno es que el favoritismo hacia Clinton, como mal menor, terminó por ignorar la avalancha que venía. Analistas, políticos, y activistas sociales, se convirtieron en lectores de encuestas erradas, sin medición del voto oculto. Entre campañas de promoción del voto latino, en las propias urbes estadounidense, terminaron por enceguecerse ante lo que primero consideraban un mal chiste, hasta que se apoderó de la candidatura republicana. Ya era tarde. El día después, Rogelio Alemán conducía su auto hacia su oficina en el Senado, por el Paseo de la Reforma, un emblema lleno de lugares históricos de México, dominada por el obelisco del Ángel de la Independencia, plantado frente a la Embajada de EEUU. "Al final de la avenida vi un horizonte gris, un cielo nublado que desprendía una ligera llovizna, después de un martes que había sido soleado, amanecía un día triste", relata Rogelio.
Fue inevitable la metáfora emocional: "Hasta el cielo de México lloró por el triunfo de Trump, la gente en este país se siente muy ofendida y muy dolida con el próximo presidente de EEUU, eso se puede tocar", puntualiza. Al final del cabildeo, el Senado acordó envira una carta a Trump para "que establezca una relación de trabajo con las autoridades mexicanas que parta del reconocimiento de la profunda interdependencia existente entre los dos países". Le piden al presidente electo que "privilegie el diálogo constructivo, la negociación y el respeto mutuo", dijo el presidente de la cámara legislativa, Pablo Escudero. Tal vez, esta noche larga y llena de dudas sea "el preámbulo de un cambio sustancial en la política mundial". Es la esperanza de los representantes del mexicanos.
Reuters
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