Así Italia obtiene contener el coronavirus

  09 Agosto 2020    Leído: 292
Así Italia obtiene contener el coronavirus

Hace cinco meses, Italia era el país del que había que distanciarse. Eso ocurría hace unos cinco meses, cuando el coronavirus comenzó a expandirse en Occidente. Los italianos eran mirados con cierto temor, como apestados. Aquel desdén se ha transformado con el paso de pocos meses en cierta admiración, porque Italia ha sabido contener mucho mejor que otros países la pandemia. Su modelo, aunque con imperfecciones, lo siguieron, al menos en parte, otras naciones y sirve aún hoy de lección. Cuando Italia era un epicentro dantesco de la pandemia, llegó a tener 969 muertos el 27 de marzo, la cifra más alta de fallecimientos en un solo día. Desde entonces la curva ha ido descendiendo. El número total de muertos supera ligeramente los 35.000. Pasó la pesadilla y hoy los fallecidos diarios se reducen a un solo dígito, mientras los nuevos contagios, aunque el número ha crecido sustancialmente en los últimos días, llegando a 552 el pasado viernes (ese día los muertos fueron tres), la difusión del virus parece controlada.

El profesor Andrea Crisanti, el virólogo que impuso un modelo en Véneto que evitó la difusión del virus, se muestra confiado: «Seguramente, los casos aumentarán todavía, pero no será necesario un nuevo bloqueo total del país. Los datos de estos días no deben preocuparnos. La situación en Italia está bajo control. Todos los rebrotes en nuestro territorio son gestionados de forma correcta y se extinguen a los pocos días».

No hay segunda ola
Por ahora, Italia ha evitado la segunda ola, o la prolongación de la primera, que viven con preocupación sus vecinos, incluidos Francia, Alemania y España. En los hospitales italianos hay pocos pacientes ingresados, mientras en las unidades de cuidados intensivos la cifra oscila alrededor de 40 en todo el país. Los datos hacen que se viva un relativo optimismo, aunque los expertos en Sanidad advierten que la complacencia es como un combustible para la pandemia, por lo que se debe mantener alta la guardia.

«Hasta la fecha –dijo el ministro de Sanidad, Roberto Speranza el jueves en el Senado- podemos hacer una valoración positiva de la fase de desescalada. El sistema de seguimiento que hemos construido nos ha permitido evaluar paso a paso el impacto de las sucesivas reaperturas. Desde hace unas semanas estamos en una situación estable: el virus circula y hay brotes. Sin embargo, el sistema que hemos organizado nos permite intervenir con eficacia».

La lección de Italia
¿Cuál es la lección italiana y por qué su modelo, con sus imperfecciones, es hoy elogiado? En primer lugar habría que destacar la actitud de los italianos, un pueblo habitualmente calificado como individualista e incapaz para seguir las reglas, individualista. Pero en este drama, todo el país ha obedecido las órdenes del gobierno, asesorado por un comité técnico científico, compuesto por prestigiosos expertos que han aparecido constantemente en todos los medios informativos para ofrecer consejos y explicaciones. Varios de ellos pertenecen al prestigioso Instituto Superior de Sanidad (ISS). «Si el número de casos descendió drásticamente, para situarse entre los más bajos de Europa y del mundo es porque hemos sido muy prudentes», dijo el profesor Giovanni Rezza, director del Departamento de enfermedades Infecciosas del ISS.

Las explicaciones y llamadas a la cautela son constantes por parte de los expertos del comité técnico, a los que se reconoce una gran autoridad. Por ejemplo, hace un par de días, el profesor Franco Locatelli, presidente del Consejo Superior de Sanidad hacía recomendaciones a los veraneantes: «Italia se encuentra en una de las situaciones más favorables del mundo. Sin embargo, recomendamos un sentido de responsabilidad en las vacaciones. El virus circula y el 27% de los casos, aproximadamente, viaja con personas asintomáticas. Nos arriesgamos a poder contagiarnos por personas que se encuentran bien».

Los negacionistas, fuera de juego
Esa prudencia se ha demostrado en las cosas más simples, aparentemente, como el uso de la mascarilla, a la imposición de las zonas rojas. En general, se ha seguido con rigor la orden emitida el 26 de abril, obligando usar mascarillas en las tiendas, el transporte público y las oficinas públicas, y también se usan ampliamente en los espacios públicos. Por ejemplo, en lugares abiertos como mercadillos callejeros, a pesar del sofocante calor veraniego, la gente suele llevar puesta la mascarilla. En todas las tiendas si uno entra sin ella, por descuido, es habitual que el dependiente obligue al cliente a ponerse la mascarilla.

La corriente negacionista, al estilo Trump, ha tenido muy poco recorrido en Italia. A este respecto, ha sido muy significativo el caso de Matteo Salvini, el líder de la Liga. El 27 de julio manifestó, sentado al lado del cantante Andrea Bocelli, en un convenio organizado por los negacionistas: «¿La mascarilla? No la tengo y no la utilizo». Pocos días después, ante las muchas críticas recibidas, cambió línea y recomendó el uso de la mascarilla, al igual que hizo Bocelli, quien pidió perdón en un video por sus palabras en el Senado, donde infravaloró la gravedad del Covid-19.

Es verdad que algunos ciudadanos fueron indisciplinados, con reuniones en las que no se respetó la distancia de seguridad o no se usó la mascarilla, sobre todo por parte de los jóvenes. El ministro de Sanidad, Roberto Speranza advirtió el pasado jueves: «Quiero hacer un llamamiento a los jóvenes. En estos días, estamos viendo locales nocturnos llenos, con reuniones de grupo de todo tipo. A los chicos y chicas les digo: Debéis estar atentos, porque vosotros sois el principal vehículo de contagio en este momento».

Precisamente, el gobierno sigue manteniendo el cierre de las discotecas por considerar que son peligrosas para la difusión del virus: «La diversión de los jóvenes está bien pero yo soy muy cauteloso con las discotecas; todavía no me parece oportuno dar permiso para abrirlas, eso es demasiado peligroso. Sudamos, bebemos juntos, nos mantenemos cerca…».

Duro confinamiento
En cuanto al confinamiento, también Italia adoptó una medida muy rígida que sorprendió a todo el mundo: El 7 de marzo impuso un encierro a todo el país, algo desconocido hasta entonces en una nación occidental. La paralización de Italia fue casi general durante tres meses, salvo servicios y actividades empresariales esenciales. El confinamiento ha tenido un alto coste para la economía, en particular para el sector turístico. Se espera que Italia tenga una caída de alrededor del 10 por 100 del producto interior bruto (PIB) en este año. Ese bloqueo nacional fue muy criticado, pero permitió que el virus no se propagara desde las regiones del norte, las más golpeadas, al sur de Italia, donde hay menos estructuras hospitalarias y escasez de unidades de cuidados intensivos. Los expertos dijeron que se habría producido una catástrofe sanitaria si el virus se hubiera propagado al sur.

Bloqueo total
No fue nada fácil esa decisión del bloqueo total. Ahora ha salido a la luz la batalla que hubo entre la política y los virólogos, porque el gobierno ha permitido levantar el secreto que se mantenía sobre las sesiones del gobierno con el comité técnico científico que precedieron a la orden del confinamiento. Los expertos del comité eran partidarios de establecer zonas rojas diferenciadas y no declarar prácticamente todo el país como zona roja. Pero el primer ministro, Giuseppe Conte, decidió el confinamiento de todo el país, desafiando a los expertos, para evitar la posibilidad de que el virus se difundiera en el sur.

Conte evitó incluso las presiones de Confindustria, la patronal italiana, contraria al bloqueo total por sus negativos efectos económicos. Conte se dejó guiar por un lema: «La vida es lo primero». El resultado fue eficaz, desde el punto de vista sanitario. De hecho, ha sido replicado en casi todos los países. Pero hay quien también lo critica, vistas las consecuencias económicas. Es el caso de Matteo Salvini, quien el sábado ha criticado duramente a Conte:«Si voy a juicio el 3 de octubre por haber detenido a unas pocas decenas de inmigrantes durante unos días en un barco, entonces llevamos a Conte y a sus ministros al Tribunal Internacional porque secuestraron a media Italia».

Buena coordinación
Al margen de estas tensiones puntuales, ha existido buena coordinación en el país para combatir el virus. Con la guía del comité técnico y la dirección del gobierno, los médicos locales, hospitales y autoridades sanitarias cada día reúnen más de 20 indicadores del virus y los envían a las autoridades regionales, quienes a su vez los mandan al Instituto Nacional de Salud. Con esos datos, es más fácil ir adoptando las mejores decisiones en cada momento.

En las fases de la desescalada, se mantuvo la coordinación entre el gobierno y las regiones. Estas pudieron establecer algunas ordenanzas propias, pero siempre fue para reforzar algunas medidas del ejecutivo. Por ejemplo, el presidente de la región de Campania, Vincenzo de Luca, ha aprobado una nueva ordenanza con multas de 1.000 euros a quienes no usan la mascarilla en lugares donde es obligatoria.

Una buena parte del mérito en la coordinación lo tiene el primer ministro Conte, cuya popularidad ha crecido de forma espectacular durante la pandemia. Hoy es el político más popular de Italia, después del jefe del Estado, Sergio Mattarella. Según una encuesta realizada por Demos en las últimas semanas y publicada por La Repubblica, Conte es considerado «el mejor primer ministro desde 1994 hasta la actualidad».

Tres posibles escenarios
El Parlamento aprobó el pasado 28 de julio prorrogar el estado de emergencia hasta el 15 de octubre. Giuseppe Conte argumentó que el país no podía bajar la guardia «porque el virus sigue circulando». El estado de emergencia otorga a Conte poderes especiales, para en caso necesario mantener las restricciones y responder de inmediato si surgen brotes que requieren establecer una limitada zona roja. Con esos poderes, el gobierno impuso restricciones a los viajeros procedentes de unos 15 países, pues ahora el principal temor del Ejecutivo es la importación del virus.

Ante una posible segunda ola, el gobierno tiene ya previsto tres posibles escenarios y con soluciones estudiadas. El informe ha sido elaborado fundamentalmente por los expertos del Instituto Superior de Sanidad, al que ahora se tienen que integrar las observaciones del resto de expertos del comité técnico científico y de los presidentes regionales.

abc


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