Asimismo, el documento advirtió que tanto el control de la pandemia como la reapertura económica, requieren "liderazgo y una rectoría efectiva y dinámica de los Estados".
Según el informe, América Latina y el Caribe son particularmente vulnerables por sus altos niveles de informalidad laboral, urbanización, pobreza y desigualdad, así como por sus sistemas frágiles de salud y protección social.
En este contexto, la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, dijo que “la salud es un derecho humano y es un bien público fundamental que debe ser garantizado por el Estado. El pleno acceso a sistemas de salud de calidad es esencial para el bienestar y un desarrollo económico inclusivo y sostenible”.
El informe de la OPS y la Cepal resaltó que para controlar la pandemia se requiere de una convergencia y articulación entre las políticas de salud, económicas, sociales y productivas en cada uno de los países afectados.
“Enfatizamos la necesidad de combinar medidas de emergencia con políticas fiscales, laborales y de manejo de deuda hacia una recuperación sostenible, considerando las características de los países de América Latina y el Caribe”, agregó Bárcena.
El informe remarcó que “ahora nos enfrentamos a un desafío casi imposible: las economías están tensas e impactan las inversiones en servicios sociales y de salud en el futuro previsible”.
Latinoamérica y el Caribe son el epicentro de la pandemia. Al 29 de julio se han registrado más de 4,5 millones de casos y casi 190 mil muertes debido al virus.
En la región, la lista de personas fallecidas por COVID-19 la lidera Brasil, con 90.212 víctimas, según los datos más recientes del Ministerio de Salud de ese país.
A Brasil en la lista de más fallecidos en América Latina le sigue México, con 45.361 víctimas fatales; Perú, con 18.816; Colombia, con 9.454, y Chile con 9.278, según datos del portal web Worldometers.
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