Las dos líneas del texto aparecen cortadas por arriba mientras que por abajo hay un pequeño espacio en blanco. El papiro lo hallaron las autoridades israelíes en poder de unos ladrones de antigüedades que lo habían encontrado en el desierto de Judea, en la Cisjordania ocupada. Las autoridades israelíes están exultantes puesto que aseguran que se trata de la más antigua mención de Jerusalén en lengua hebrea y que la escritura del papiro es típica del siglo séptimo antes de Cristo. Varios líderes políticos israelíes, incluido el primer ministro Benjamín Netanyahu, han atribuido a la inscripción un enorme valor político. Sin embargo, tras hacerse público el descubrimiento, varios expertos han declarado que lo más probable es que el papiro haya sido falsificado.
Los expertos no cuestionan la antigüedad del papiro en sí, pero sí cuestionan la antigüedad del escrito. Señalan que hay multitud de papiros antiguos que circulan en los mercados o que están a la venta en internet, y que los falsificadores lo saben y usan esos papiros para escribir encima textos que luego venden a buen precio en el mercado negro. Dos de los profesores que cuestionan el hallazgo son Aren Maeir, de la Universidad Bar-Ilan de Tel-Aviv, y Christopher Rollston, de la Universidad George Washington.
Estos dos profesores admiten que el papiro puede tener la antigüedad que se le ha atribuido pero encuentran sospechoso el texto. Los dos profesores lamentan que las autoridades israelíes hayan hecho el anuncio sin haber realizado los exámenes pertinentes para probar que no se trata de una falsificación, y piden que cuanto antes se someta la tinta a los análisis.
Sputnik
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