En este sentido, consta en la declaración, puede resultar útil un mecanismo de consultas bilaterales que se reuniría de forma periódica para tratar temas de actualidad y de interés mutuo. Lea también: Filipinas dice adiós a EEUU y mira hacia China Duterte llegó a China el 18 de octubre en visita de Estado, la primera desde que asumió la presidencia de Filipinas y desde que un veredicto de La Haya reavivara el contencioso entre Manila y Pekín. Varias áreas del mar del Sur de China, al que corresponde una tercera parte del tráfico mundial de mercancías y cuya plataforma es rica en recursos naturales, son objeto de disputas entre los países ribereños: Brunéi, China, Filipinas, Malasia y Vietnam. El pasado 12 julio, la Corte Internacional de Arbitraje de La Haya desestimó a petición de Manila las pretensiones territoriales de Pekín dentro de la llamada "línea de los nueve puntos".
El tribunal decidió que no hay evidencias históricas de que China haya ejercido un control exclusivo sobre las aguas de este mar, que reclama en su práctica totalidad, y acusó al gigante asiático de haber violado la soberanía filipina y causado daños graves a los arrecifes de coral con la construcción de islas artificiales. La sentencia fue celebrada por Filipinas, que había apelado de forma unilateral a la Corte de La Haya a principios de 2013, pero provocó un enérgico rechazo de China que había negado la jurisdicción del tribunal y la tachó de nula.
Sputnik
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