Durante los cinco días que ha pasado expuesta, la representación del dictador apareció cada mañana con pintadas y con objetos extraños encima del caballo. Entre esos objetos destacan una muñeca hinchable, una cabeza de cerdo o lo bandera del colectivo LGTB, que sufrió la represión del franquismo. Además de recibir el rechazo del vecindario, la exposición fue rechazada desde el primer momento por la mayoría de los grupos políticos que componen en pleno municipal. El diseño original de la estatua del dictador, obra de Josep Viladomat, incluía la cabeza de Franco, pero esta desapareció en los almacenes municipales antes de la puesta en marcha de la exposición.
Sputnik
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