La mentira histórica sobre el ajedrez humano con el que torturaban los nazis en la serie «Hunters»

  26 Febrero 2020    Leído: 184
La mentira histórica sobre el ajedrez humano con el que torturaban los nazis en la serie «Hunters»

La polémica escena retrata el sadismo del nazismo a través de un juego creado únicamente para la ficción.

La expectación era máxima, pero el mejunje de géneros de «Hunters» no ha complacido. Ni siquiera ver a Al Pacino como un abuelo judío asesino de nazis ha sido aliciente suficiente para librar a la nueva ficción de Amazon Prime Video de la polémica.

La serie protagonizada por Logan Lerman («Las ventajas de ser un marginado») sigue la historia de un grupo de antihéroes que persigue —caza– nazis en Estados Unidos en los setenta.

Más allá de la violencia implícita en la premisa de «Hunters» y del debate oportuno sobre si quien ejerce la violencia contra un monstruo se convierte también en un monstruo, la ficción ha suscitado gran controversia debido a una escena concreta del primer episodio.

La polémica secuencia retrata el sadismo del nazismo a través de un perverso juego creado únicamente para la ficción, en el que obligan a los judíos del campo de concentración a hacerse pasar por piezas de ajedrez, colocados sobre un improvisado tablero construido en el cesped. Cuando cae una pieza, lo hace también la víctima que, derrotada, muere asesinada.

El macabro juego que representa «Hunters» en su primer capítulo ha provocado el espanto del Museo estatal Auschwitz-Birkenau, no solo por el sadismo de la escena sino porque, denuncian, falseando la historia se abre la puerta a futuros negadores y se pervierte a las víctimas: «Auschwitz estaba lleno de terribles dolores y sufrimientos documentados por los testimonios de los sobrevivientes. Inventar un juego de ajedrez humano falso en Hunters no solo es peligrosamente tonto y caricaturesco. También abre la puerta a futuros negadores. Honramos a las víctimas al preservar la exactitud de los hechos».

Unos hechos que no están exentos de violencia, repletos de torturas. Abusos sexuales, perros que se comían a víctimas y latigazos, además de los experimentos médicos a los que científicos nazis como Josef Menguele sometían a los judíos, pruebas con niños gemelos, extracción de órganos... Sin olvidar los asesinatos diarios, las condiciones insalubres e inhumanas de los prisioneros y el tormento psicológico de los Sonderkommandos, comandos especiales formados por prisioneros judíos que se encargaban de aplicar la solución final moviendo los engranajes de la máquina del exterminio nazi. Sobrevivir al horror del Holocausto era casi un milagro, de ahí que el Museo estatal de Auschwitz-Birkenau haya elevado en Twitter la queja, expresando lo ofensiva que consideran la escena de «Hunters» ya que mistificar la tragedia puede resultar doloroso para las víctimas.

A pesar de la polémica suscitada por el falso ajedrez humano y las críticas por lo inoportuno de inventar un castigo semejante cuando los reales eran ya de por sí crueles no ha servido para que el creador de «Hunters» rectifique. Más bien todo lo contrario. Si bien no pretendían alterar la realidad histórica, sí querían exagerar la violencia para la ficción de Amazon.

Se justifica David Weil señalando que, aunque «Hunters» está «inspirado en hechos reales», no es un documental, por lo que contempla ciertas licencias en virtud de la coherencia del argumento: «Es un acontecimiento convertido en ficción».

Asimismo, Weil defendió la producción a través de un comunicado recogido por «The Hollywood Reporter» y explicó el porqué de dicha escena. Además, recordó que su propia abuela era una superviviente del Holocausto que había sido prisionera de Auschwitz; también mencionó su viaje al campo de concentración, que le cambió de por vida tras ver «los vestigios del mundo de pesadilla en el que ella había sobrevivido».

Además, el creador de «Hunters» aseguró que, aunque la escena del ajedrez humano es ficticia, es una representación «veraz del sadismo y la violencia que perpetraron los nazis» en la Segunda Guerra Mundial. «Si la gran pregunta es si podemos contar historias sobre el Holocausto que no sean documentales, creo que podemos y debemos».

abc


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