Un grave problema en México es la diferencia entre las pensiones para los trabajadores de la generación de transición de ley de 1973 y los que están dentro del nuevo esquema de fondos de ahorro para el retiro: "sus fondos serán desiguales y generarán una crisis social en el país", porque las pensiones serán muy bajas para los que coticen con la nueva ley.
En el 2030, cuando se empiecen a jubilar esos trabajadores "se van a dar cuenta de que las condiciones cambiaron: mientras sus padres reciban una pensión de 50.000 pesos (2.500 dólares), el hijo que ahora cotiza con fondos de ahorro para el retiro no va a llegar ni a los 20,000 pesos (1.000 dólares)", explicó. El problema empeora con la economía de la informalidad, ya que más de la mitad de la población que ahora se encuentra en esta situación "no ahorra para su retiro, por lo tanto no tendrán recursos para vivir en la vejez". "Si seis de cada diez personas son informales, tendremos que pagarles a través de los impuestos, aunque sean una pensión mínima garantizada", adelantó. Por lo tanto, México deberá tomar recursos de los fondos públicos en el futuro para pagar pensiones a personas que nunca cotizaron, puntualizó.
Sputnik
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