Tres espías de la unidad rusa investigada viajaron a Barcelona en 2016 y 2017

  27 Diciembre 2019    Leído: 991
Tres espías de la unidad rusa investigada viajaron a Barcelona en 2016 y 2017

Los desplazamientos a la capital catalana de los agentes se produjeron entre noviembre de 2016 y diciembre de 2017.

Al menos tres supuestos integrantes del Departamento Central de Inteligencia de las Fuerzas Armadas rusas (GRU, en sus siglas en ruso) viajaron a Barcelona entre noviembre de 2016 y diciembre de 2017, según datos obtenidos por EL PAÍS junto a la red de periodistas de investigación Bellingcat y Civica Media, una fundación ligada a esta. Uno de ellos es el general Denís Serguéiev, alias Serguéi Fedótov, que se desplazó en dos ocasiones a Cataluña; los otros dos son Alexey Kalinin y Mijaíl Opryshko. Todos ellos son integrantes de la Unidad 29155, cuyas actividades en Cataluña investiga la Audiencia Nacional.

El primero en viajar a Barcelona fue Denís Serguéiev. Lo hizo el 5 de noviembre de 2016 desde Moscú, en vuelo directo, y con la identidad falsa de Fedótov. Regresó a la capital rusa seis días más tarde, el 11 de noviembre, aunque no desde Cataluña sino desde la ciudad suiza de Ginebra. No consta cuánto tiempo permaneció en la capital catalana. Serguéiev, un veterano del GRU con rango de general, regresó a España 11 meses después: en concreto, el 29 de septiembre de 2017, solo dos días antes de que se celebrara el referéndum ilegal del 1-O.

En ese segundo desplazamiento, de nuevo el agente ruso utilizó Barcelona como puerta de entrada y el nombre de Fedótov para ocultar su verdadera identidad. Y también regresó a Rusia desde Suiza. En esa ocasión, según la información recabada por Bellingcat del posicionamiento del teléfono móvil que supuestamente utilizó en aquel viaje, estuvo en la capital catalana apenas 19 horas: partió en tren hacia Ginebra, vía Lyon (Francia), en la mañana del día siguiente, 30 de septiembre. Bellingcat es un portal creado en 2014 por un grupo de periodistas de investigación especializado en técnicas de verificación de datos y en el uso de fuentes de código abierto (Facebook o Google Earth, entre otras plataformas) para sus informaciones.

Alexey Kalinin y Mijaíl Opryshko, los otros dos supuestos agentes de la Unidad 29155 que se desplazaron a Barcelona, solo realizaron un viaje cada uno. Kalinin, con el alias de Alexey Nikitin, voló el 14 de diciembre de 2016, más de un mes después de que Serguéiev hiciera su primer viaje. En su caso, tampoco utilizó Barcelona para regresar a Moscú, sino que se desplazó a Roma para volar de vuelta a Rusia solo tres días más tarde, el 17 de diciembre. Kalinin es considerado uno de los miembros más activos del GRU. Su rastro ha sido detectado no solo en Europa, sino también en China, Turquía, Israel y Dubai, según la información recabada por la fundación Civica Media. Fuentes policiales españolas admitían ayer conocer la existencia de este agente y su supuesta vinculación con operaciones de espionaje en otros países europeos, aunque declinaron confirmar si se le considera implicado en el supuesto intento de desestabilización de España a través de Cataluña.

De hecho, Kalinin está desde hace tiempo en el radar de la inteligencia occidental por otras operaciones y figura en la lista de una decena de nombres vinculados a la Unidad 29155 que manejan los servicios de contrainteligencia británicos, franceses y suizos en su investigación sobre las actividades del GRU, según explica un oficial occidental. La unidad se compone de una veintena de personas con capacidades diversas y complementarias: desde especialistas en informática, tecnología, criptografía o incluso medicina; todos con un amplio conocimiento del manejo de armas.

Estas mismas fuentes sitúan a Kalinin en el equipo de Serguéiev que, en 2015, supuestamente participó en el intento de envenenamiento del fabricante de armas búlgaro Emilian Gebrev. Fue su breve presencia en aquella operación fallida una de las primeras evidencias de su pertenencia a la Unidad 29155. Aquel intento de asesinato fue, de hecho, el que más pistas ha arrojado sobre las actividades del grupo. Kalinin ha sido detectado en otros “puntos conflictivos bajo investigación”, dice un funcionario bajo condición de anonimato. También se investiga la supuesta implicación del grupo en trasvases de dinero presuntamente irregulares.

Por su parte, Opryshko viajó a Barcelona en diciembre de 2017. Para entonces, el Gobierno de Rajoy ya había aplicado el artículo 155 de la Constitución —el 27 de octubre— y asumido el control de las instituciones de la Generalitat tras la declaración unilateral de independencia del Parlament. El expresidente catalán Carles Puigdemont huyó a finales de ese mismo mes a Bélgica. Por el momento se desconoce cuánto tiempo pasó Opryshko en España.

Fedótov es el más activo de la Unidad 29155 en relación a Cataluña. Nacido en 1973 en Usharal, una pequeña ciudad en lo que hoy es Kazajistán, sirvió en el Ejército, en Siberia, hasta que fue trasladado a Moscú. Allí se inscribió en la Academia Diplomática Militar de Élite, conocida como El Conservatorio, el granero del GRU. Se convirtió en un oficial de alto rango, ubicado en el primer nivel de los servicios de inteligencia militar, aquellos que operan con cierta cobertura: en su caso, la de gerente o accionista de ocho empresas rusas.

En 2010 comenzó a utilizar la identidad falsa de Fedótov, con la que viajó en dos ocasiones a Barcelona. Con ella ya operó en otras ciudades de Europa, pero también en Asia y Oriente Próximo, según los servicios de inteligencia occidentales que han seguido sus pasos en los últimos años. En 2015 estaba en Bulgaria cuando el citado comerciante de armas Gebrev sufrió dos intentos de asesinato. En 2016, antes y después del referéndum del Brexit, fue detectado en Reino Unido, según apunta una investigación realizada por los medios especializados Bellingcat, The Insider y Respekt.

Silencio oficial
Informes de los servicios secretos occidentales también vinculan a Serguéiev con el fallido intento de envenenamiento en marzo de 2018 del exespía ruso Serguéi Skripal y su hija Yulia en el Reino Unido. Meses después, el Gobierno británico acusó formalmente a otros dos supuestos integrantes del GRU de estar detrás del atentado que costó la vida a una mujer británica y provocó que Skripal y su hija cayeran gravemente enfermos al entrar en contacto con el gas tóxico.

Fuentes de La Moncloa y del Ministerio del Interior declinaron ayer comentar los nuevos datos sobre la presunta presencia de tres agentes de la Unidad 29155 en Barcelona. El Gobierno en funciones de Pedro Sánchez ha mantenido un estricto hermetismo sobre las supuestas actividades de este grupo en España desde que el pasado 22 de noviembre EL PAÍS desvelase que el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón había abierto una investigación que aún mantiene secreta. De las pesquisas se había hecho cargo la Comisaría General de Información de la Policía Nacional, responsable de la lucha antiterrorista.

Fuentes diplomáticas españolas admitieron ayer que las sospechas del Gobierno español sobre la existencia de interferencias rusas vienen de lejos. “A partir de la primavera de 2018, y con posterioridad al caso Skripal, los servicios de inteligencia británicos y estadounidenses facilitaron información sobre diversas acciones de desestabilización de los rusos en suelo occidental, que en el caso de España se focalizaban en Cataluña”, señalan.

El Kremlin y el ministerio de Exteriores ruso han negado rotundamente cualquier tipo de interferencia en Cataluña y en los asuntos internos de España. A finales del mes pasado el Gobierno ruso cargó contra lo que definió como un “interés enfermizo” de algunos medios españoles en “resucitar” un “tema medio olvidado”. Moscú habló entonces de una “campaña anti-rusa”.


Etiquetas: espías   Barcelona   rusa