Pero Rajoy no parece por la labor. Fuentes de Moncloa explicaron ayer a EL MUNDO que el presidente en funciones no hará nada hasta que el PSOE no tome una decisión definitiva en un futuro Comité Federal. Los socialistas temen que el PP prefiera ya elecciones, dada su supuesta debilidad. Pero todas las fuentes responden lo mismo: en ese caso habrá comicios, el Partido Socialista «no se pondrá de rodillas ni se humillará».El presidente de la Gestora, Javier Fernández, volvió a dejar claro que «hay una cosa peor que un Gobierno en minoría de Rajoy y es un Gobierno en mayoría». En su opinión, el debate sobre la abstención «no es en absoluto ideológico» ni afecta a si su partido se acerca o se aleja del PP. «Esto es un asunto político, de naturaleza táctica, sobre qué conviene al país y al PSOE», aseguró. En su opinión, «todo el mundo sabe que si hay terceras [elecciones], el PP sacará mejor resultado».El ex ministro José Blanco fue muy claro al plantear que el PSOE puede girar hacia la abstención, aunque antes Rajoy debe «destaponar» la situación y «cambiar su actitud». Esta posición es la defendida también por varios presidentes autonómicos, que cargan la responsabilidad principal del bloqueo sobre el PP. Ayer, en los pasillos del Congreso, varios dirigentes socialistas se escandalizaban porque desde las elecciones vascas y gallegas (el 25 de septiembre) Rajoy no haya hecho «absolutamente nada» para conseguir gobernar.«Si nada cambia antes de que el PSOE celebre su Comité Federal, no se darán las circunstancias para que nada cambie en la posición del PSOE; el PP tendría que empezar a moverse y hablar y dialogar», insistió el que fue número dos de Zapatero al frente del partido. Sólo en ese caso sería posible una «abstención técnica», que no supondría «responsabilizarse de las políticas del PP».El diputado Ignacio Urquizu, próximo a las tesis del presidente aragonés, Javier Lambán, lamentó que en el PSOE «había una posición de abstenerse, pero el PP ha cambiado las razones de Estado por las suyas propias», dando por hecho que el partido de Rajoy ahora quiere elecciones.El presidente de la Comunidad Valenciana, ayer en el Congreso, Ximo Puig, sentenció por su parte que «no se dan las circunstancias para facilitar la investidura de Rajoy», al menos, puntualizó, «en este momento».Javier Fernández asistió ayer a la reunión del Grupo Socialista para escuchar la opinión de los diputados del PSOE. La inmensa mayoría de los 26 parlamentarios que tomaron la palabra en una larga reunión de cuatro horas se mostró en contra de las terceras elecciones y a favor de abrir una reflexión en el PSOE para evitarlas. Sólo la independiente Margarita Robles abogó por el no, así como Odón Elorza, que volvió a apostar por intentar un Gobierno alternativo.Todos los demás diputados apostaron por abrir un periodo de reflexión para abordar todas las alternativas a las elecciones. Algunos parlamentarios, como José María Barreda o Ciprià Císcar, abogaron más abiertamente por la abstención. Los diputados próximos a Pedro Sánchez, que ayer no acudió al Congreso para no convertirse en centro de atención política, prefirieron no intervenir y aseguraron que lo harán si el asunto llega al Comité Federal.La diputada por Asturias y fiel a Sánchez Adriana Lastra sí remarcó a la entrada de la reunión que «tras tantas deslealtades, será bueno que decida la militancia».Los sanchistas -en la Gestora hay tres- y el PSC van a defender que la nueva dirección plantee una consulta a todos los militantes en el caso de que el Comité Federal abogue por la abstención. Sin embargo, ni la Gestora, ni los barones, ni personas antes próximas a Sánchez lo consideran necesario. La ex presidenta del PSOE, la andaluza Micaela Navarro, rechazó la consulta a los militantes y apostó por que sólo lo decida el Comité Federal, ya que sus miembros tienen «una información más completa».La nueva dirección del PSOE parece resignada a ir a elecciones en el caso de que Rajoy no se mueva para buscar apoyos. En ese caso, los socialistas tendrían que buscar un candidato lo suficientemente potente como para no derrumbarse. Y deberían hacerlo de forma urgente. Cada vez más diputados hablan de que uno de los pocos nombres que les podría salvar -porque es muy apreciado en todo el partido y porque tiene una gran valoración ciudadana- podría ser el ex ministro Ángel Gabilondo.
El Mundo
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