Rusia patrulla la frontera norte de Siria en alianza con Turquía

  24 Octubre 2019    Leído: 853
Rusia patrulla la frontera norte de Siria en alianza con Turquía

Damasco instalará quince puestos de control junto a la frontera turca.

La policía militar de Rusia patrulla desde ayer el norte de Siria a petición del gobierno turco. Junto a ella, el ejército árabe sirio vuelve a las lindes de Turquía, por primera vez en siete años. La excepción era Qamishli, la supuesta capital del Kurdistán sirio, que Bashar el Asad nunca abandonó y donde ahora volverá a ejercer el monopolio de la fuerza.

Damasco se prepara también para levantar quince puestos de control en la “franja de seguridad” acordada anteayer en Sochi, en lo que supone la prueba definitiva de que Ankara se ha resignado ya a la continuidad de El Asad. Las tropas sirias entraban también ayer en las zonas rurales de Raqa, que fuera capital del fantasmal califato de Estado Islámico.

El portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores ruso ha dicho que confía en que las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdas –cuya matriz, el PKK, cuenta con una oficina en Moscú– se retiren por su propio pie. Y que en caso contrario, Moscú y Damasco no se interpondrán ante un nuevo embate turco. Según fuentes in situ, las milicias kurdas están ocupadas destruyendo túneles y mandando efectivos hacia el sur. Su retirada a treinta kilómetros de la frontera debe culminar antes de cinco días, cuando las tropas sirias serán sustituidas por las turcas, que patrullarán con los rusos diez kilómetros Siria adentro.

Trump levanta las sanciones a Ankara y mantendrá tropas en territorio sirio “para proteger el petróleo”

Mientras tanto, Donald Trump daba ayer las gracias a Turquía por “su tregua permanente”, colgándose la medalla por lo que calificó “de un acuerdo fantástico que ha salvado millones de vidas”, aunque los actores centrales del desenlace fueran Vladímir Putin y Recep Tayyip Erdogan. El presidente estadounidense también dijo que mantendrá “algunas tropas para proteger el petróleo” en Siria, aunque no tenga ningún mandato legal para hacer tal cosa. La posibilidad de que abandonara el nudo de Al Tanf, dando vía libre a la comunicación entre Siria, Irak e Irán, había generado histeria en Washington, que Tel Aviv y Riad coinciden en llamar “el creciente chií”, que llegaría hasta el Líbano de Hizbulá. Trump también confirmó ayer que Erdogan visitará la Casa Blanca dentro de tres semanas.

Para que los rusos terminen patrullando la periferia de la OTAN en Oriente Medio ha sido necesario un largo cúmulo de errores. Siria ha sido destruida, ha muerto medio millón de personas y doce millones han perdido su hogar. Ha mediado también una intentona golpista en Turquía, el derribo de un caza ruso en esa misma frontera y el asesinato del embajador ruso en Ankara. Entretanto, la filial siria del PKK –en guerra con Turquía desde hace 35 años– abandonó a El Asad a mitad de la guerra a cambio del rearme ofrecido por EE.UU. y su vaga promesa de sostener una réplica del Kurdistán iraquí en una zona mixta donde las raíces kurdas son poco profundas. Hace diez días fueron abandonados por los mismos que les disuadieron de reconciliarse con Damasco en mejor momento.

La operación Manantial de Paz ha conseguido la mayor parte de sus objetivos, pero la guerra no
la han ganado ni Erdogan ni Trump.

lavanguardia


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