Miles recuerdan masacre de universitarios en 1968 y llaman a un cambio social en México

  03 Octubre 2019    Leído: 526
Miles recuerdan masacre de universitarios en 1968 y llaman a un cambio social en México

Miles de manifestantes recorrieron arterias céntricas de la capital mexicana hasta la plaza principal del Zócalo, frente al Palacio Nacional, para recordar la masacre perpetrada por militares contra universitarios en la plaza de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968, y llamaron impulsar un cambio social en México.

"Hay condiciones para cambiar al país, pero nada ha cambiado aún, para ello debemos organizarnos y en ese trabajo tenemos que caber todos", dijo el principal orador del acto Félix Hernández Gamundi, integrante del Comité 1968.

Los manifestantes guardaron un minuto de silencio antes del mitin, después del cual surgió el clamor de todos los años: "¡Dos de octubre, no se olvida, es de lucha combativa!"

Una de las nuevas demandas acumuladas desde aquella gesta que marcó el comienzo de la lucha por la democratización de este país, es la lucha contra la impunidad de diversos crímenes perpetrados, sobre todo en la última década, en la cual murieron cientos de miles de personas y desaparecieron decenas de miles por la violencia del crimen organizado en complicidad con autoridades civiles, policiales y militares.

Las nuevas demandas exigen "construir un nuevo modelo de país, y eso nadie nos lo va a regalar, por eso tenemos que estar organizados", dijo Hernández Gamundi en su discurso ante la multitud.

​La manifestación transcurrió con la tensión por la esperada presencia de jóvenes encapuchados, que se autodenominan anarquistas, que intentaron ser contenidos por más de 10.000 integrantes de los "Cinturones de Paz" organizados por el Gobierno de la Ciudad de México, con funcionarios y voluntarios que marcharon tomados de las manos, intentando proteger a los manifestantes y evitar la infiltraciones.

La marcha partió desde la llamada Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, donde convergen una pirámide prehispánica, una iglesia colonial y el moderno edificio de la antigua cancillería, para recorrer varios kilómetros en paz.

Sin embargo, cuando ingresó a las angostas calles del Centro Histórico los disturbios fueron inevitables.

"¡Sin violencia, sin violencia!", clamaba la multitud cuando los jóvenes encapuchados comenzaron a manchar edificios históricos, como la sede del banco central de México y fuerzas del orden aparecieron para detener a algunas decenas de inconformes, reportaron canales de televisión nacional.

Algunos integrantes de los "Cinturones de Paz" y periodistas que intentaban tomar videos de los encapuchados fueron agredidos.

Cinco lesionados por petardos, quemaduras por el estallido de una bomba incendiaria molotov, cristales rotos, y golpes contusos fueron reportados por autoridades capitalinas, en un balance provisorio.

Al entrar a la extensa plaza principal de la capital frente al Palacio Nacional, la manifestación cubrió casi la mitad del llamado Zócalo y se desarrolló un mitin sin incidentes.

Al final del paso de la marcha la policía retiró algunas llantas incendiadas, vidrios rotos y algunas piedras.

El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo antes de la manifestación que "queremos vivir en una sociedad en paz, sin violencia, sin usar la fuerza, convencer, no vencer, persuadir, dialogar, vivir en armonía, vivir en paz, por eso nunca más habrá una represión en México, torturas, desapariciones, masacres, nunca más un 68".

El presidente exigió a los inconformes salir del anonimato.

"¡Fuera máscaras!", lucha por la libertad y la democracia "no tiene por qué ocultar su rostro, tiene que dar la cara y tampoco puede traer armas, sean estas piedras, petardos o varillas, nada de eso, no se requieren esas maneras", expresó.

A la marcha se sumaron familiares de decenas de jóvenes asesinados hace 51 años y de nuevos desaparecidos, entre quienes destacaron los familiares de 43 estudiantes de la escuela normal de maestros de Ayotzinapa, desparecidos desde hace cinco años. Sputnik


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