Sentados frente al mar, Puerto Montt, Chile Greetingman, Montevideo, Uruguay. Frente a las costas del barrio de Buceo se encuentra una figura inmaculada de un hombre celeste, desnudo, de seis metros de alto. El gigante se inclina saludando en reverencia. El gesto significa encuentro, respeto y paz. La desnudez representa la universalidad, todas las razas. El escultor es el surcoreano Yoo Young-ho. El monumento se inauguró en 2012 y costó 200.000 dólares. La mano, Punta del Este, Uruguay. Esta escultura muestra cinco dedos de una mano emergiendo de la arena de las costas del balneario más concurrido del país. Su escultor fue el artista chileno Mario Irarrázabal. Esta pieza fue creada en 1982 en seis días. Es de plástico reforzado con barras de hierro y enrejado de metal. Con ella el autor ganó popularidad a nivel mundial y realizó réplicas similares en Madrid (1987), Antofagasta (1992) y Venecia (1995).
La mano, Punta del Este, Uruguay La Mano del desierto, Antofagasta, Chile. Solitaria, a un costado de la ruta 5 de la carretera Panamericana, surge de entre la arena del desierto una mano de 11 metros de altura. Inaugurada en 1992, esta obra de hormigón armado está ubicada a 1.100 metros sobre el nivel del mar. Irarrázabal, su escultor, ha optado por dejar la interpretación de la obra liberada a las consideraciones del público.
La Mano del desierto, Antofagasta, Chile Floralis Genérica, Buenos Aires, Argentina. Cada día a las ocho de la mañana esta enorme flor de acero y aluminio florece en la Plaza de Naciones Unidas en Buenos Aires. Es la única escultura con movimiento de la ciudad. Pesa 18 toneladas. Mide 22 metros de alto, y cuando está completamente abierta alcanza los 32 metros de diámetro. Su creador fue el arquitecto argentino Eduardo Catalano, quien la donó a la ciudad en 2002. Se estima que costó entre 4,5 y 6 millones de dólares. En 2009 se rompió el sistema hidráulico y permaneció abierta durante seis años. Volvió a funcionar en 2015.Sputnik
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