El Día de la Felicidad:  Ocho comportamientos que te impiden ser feliz

  20 Marzo 2019    Leído: 650
  El Día de la Felicidad:   Ocho comportamientos que te impiden ser feliz

Ser consciente de cómo actuamos y saber por qué lo hacemos de esta manera es un primer paso para alcanzar la felicidad.

¿Dónde está la receta para la felicidad? La felicidad es la panacea aquello que todo el mundo anhelamos, el fin último que queremos alcanzar. Sin embargo, poca gente afirma ser feliz. «La buena noticia es que la felicidad depende de ti», asegura Zeneida Bernabé, politóloga experta en igualdad de género y coach especialista en la gestión del sufrimiento. Así, la experta afirma que puedes adquirir los hábitos y la actitud necesaria para empezar a ser feliz desde hoy, si así lo decides. «La capacidad de ser feliz es una habilidad que se construye a través de una serie de elecciones diarias», argumenta Bernabé, quien invita a descubrir los ocho errores que se interponen entre la felicidad y la persona a través de estas descripciones:

1. Creer en tus pensamientos
Estudios científicos recientes avalan que la mente humana genera unos 60.000 pensamientos diarios, de los cuales el 80% son negativos y el 94%, repetitivos. Esto genera una discordancia entre la realidad y lo que percibimos como real. Nunca nos han dicho que no creamos aquello que pensamos sino todo lo contario. En cambio hoy sabemos que, si lo hacemos, sólo estamos viendo la parte nefasta del puzzle. Creer los pensamientos, dejarnos guiar por historias que nos contamos acerca de la realidad que no son verdad nos conduce irremediablemente al sufrimiento, a la separación. Los pensamientos condicionan las emociones y éstas cómo actuamos y nos comunicamos con los demás. Sólamente cuestionando nuestros pensamientos podemos ser libres y alcanzar la felicidad.

Ejercicio para resolverlo: cada vez que te sientas estresado o dolido con alguien puedes decirte: Esto que estoy pensando de esa persona, ¿es verdad? Date el espacio y permite que tu voz interior conteste a la pregunta. Este pequeño ejercicio forma parte de «The Work de Byron Katie», una meditación sencilla para poner fin al sufrimiento.

2. Atender los asuntos de los otros
¿Has tenido alguna vez la sensación de no estar viviendo tu vida o de sentirte desconectado de ti mismo? ¿Te incomodan ciertos comportamientos de los demás? ¿Piensas que tu pareja debería escucharte más, que tu madre debería quererse más o que la vida no debería ser tal y como es? Entonces es que has dejado de estar en tus asuntos y vives pendiente de los asuntos de los demás o de los asuntos del mundo. Tendemos a observar lo que hacen los demás, a escudriñar sus vidas y a juzgar eso que hacen.

Y la consecuencia inmediata es que dejamos nuestros asuntos de lado, desatendemos nuestros objetivos, nos alejamos de nuestro propio camino. Escuchamos el ruido del mundo, en lugar de nuestra voz interna.

Ejercicio para resolverlo: Cuando sientas que algo te molesta de la otra persona pregúntate: ¿De quién es este asunto? ¿cuál es mi asunto? ¿Es igual de verdadero en mi lo que pienso de esa persona? Estar en tus propios asuntos te ayudará a recuperar tu autoridad y autonomía. Te permitirá a respetar a los demás y a ti misma mientras dejas de tomarte las cosas personalmente.

3. Buscar el reconocimiento
Pretender sentirnos satisfechas con nosotras mismas al obtener el reconocimiento del otro nos hace esclavos de esa persona. Sin embargo este comportamiento es muy común y a menudo inconsciente. Darnos cuenta de si actuamos para obtener el reconocimiento de los demás o si lo hacemos obedeciendo a nuestro propio criterio, es clave para ser libres. Si nos relacionamos buscando la palmadita en la espalda dejamos de respetarnos y nos volvemos dependientes de los otros. La verdad es que no necesitas el permiso de nadie para ser feliz, sólo permitírtelo a ti misma.

Estar abierto a la crítica, al juicio de los demás es decisivo para tu libertad. Cómo te percibes a ti mismo y como te tratas es lo que tienes que atender.

Ejercicio para resolverlo: Pregúntate : ¿Qué haría diferente si supiera que nadie me juzga? Durante 24 horas deja de buscar reconocimiento en otras personas para afirmarte. Observa lo que ocurre.

4. Evitar hacer tu trabajo personal
Poner luz a nuestras sombras es la entrada a la felicidad. Pretender ser felices sin haber aceptado e integrado nuestras vivencias hasta verlas como el más maravilloso de los regalos es un engaño. Las resistencias a atender a nuestros miedos más profundos, dolores y traumas, generalmente originados en la infancia, nos mantiene atrapados en el sufrimiento, en el vivir a medias, en el ser deshonestos con lo que de verdad queremos, en arrastrar un sentimiento de pérdida, abandono, separación y confusión.

¿Hasta cuando vas a dejar tus temas pendientes? Si sientes que no mereces ser feliz, si crees que eres una víctima de las circunstancias, si tienes sentimientos de rencor o quisieras ser alguien diferente a quien eres, es hora de cambiar esos patrones, de reajustar esta perspectiva.

Ejercicio para resolverlo: Invierte en ti. Si necesitas ayudas, busca a un profesional que te acompañe en tu camino de superación. Entonces, podrás tener ante ti una vida de posibilidades, recuperarás tu poder personal y honrarás la persona única y especial que eres.

5. Depositar en algo externo la felicidad
Depender de conseguir un ascenso, un coche nuevo, viajar por el mundo o un acercamiento hacia alguien que nos interesa para sentirnos felices nos vuelve prisioneros de las circunstancias. La distancia entre lo que tenemos ahora y lo que creemos que deberíamos tener es el argumento que nos decimos para no ser felices en este instante. A menudo pensamos que «la vida nos debe algo».

La verdad es que no requieres nada más de lo que ya tienes para ser feliz: date cuenta de tu grandeza, de tu poder personal y de la belleza que te rodea. Es sólo una cuestión de perspectiva. Se consciente de que sólo tu eliges como vivir y experimentar cada situación. Y de que cada momento es una oportunidad para volver a sentir y conectar contigo. Cada instante es una oportunidad para dejar de enfocarte en lo que no tienes y darte cuenta de todo aquello que la vida te esta dando.

Ejercicio para resolverlo: No podemos controlar lo que sucede pero sí como respondemos ante ello. Cuando nos sintamos ansiosos, tristes o desesperadas por conseguir algo podemos preguntarnos: ¿Qué estoy buscando realmente? Y ver qué hay detrás de eso que quieres. Tal vez sea amor, reconocimiento, seguridad, equilibrio, libertad.. y sigue preguntándote… esto que estoy buscando fuera ¿me lo puedo dar a mi mismo ahora? ¿cómo me lo puedo dar?

6. Vivir sin estar presente
La dicha, la alegría, la abundancia está ahí, en cada momento. Pero ocurre que tratamos de vivir en otro tiempo y lugar. Vivimos anclados en el pasado o perdidos imaginando un mejor futuro. Mientras trabajamos soñamos con esas anheladas vacaciones y durante las vacaciones no somos capaces de desconectar del trabajo. Y así entre rumiaciones va pasando nuestra vida sin haber tomado parte.

Lo paradójico es que labrar un mejor futuro depende de nuestra capacidad para prestar atención a lo que acontentece en el presente. Al ahora, al hoy. El momento que pasa ya no volverá, de que cada día somos un poco más viejos, de que un día dejaremos de existir... La vida y la felicidad está en el aquí y el ahora.

Ejercicio para resolverlo: Para vivir en el instante presente se necesita intención y práctica. Empieza dándote cuenta de las veces que dejas de hablar en tiempo presente. Cuando observes que estás rumiando conecta con tu respiración y sentir cómo tu abdomen se llena al inspirar el aire y como decrece al espirar te devuelve al presente. La meditación o el mindfulness puede ayudarte vivir en el presente.

7. No escuchar al cuerpo
Es habitual no prestar atención al cuerpo y exigirle que nos sostenga y enfadarnos con él cuando enfermamos o cuando no responde a nuestras demandas. Vivir desconectados de nuestro cuerpo, como si fuera un ente aparte de nosotros nos genera malestar y nos aleja de nuestra naturaleza sabia.

Ejercicio para resolverlo: Puedes empezar cuidando a tu cuerpo alimentándote adecuadamente, y visitar áreas en la naturaleza como parques, bosques y playas. Esto te ayudará a sentirte mejor y aumentará tu energía. También te resultará útil hacer ejercicio regularmente y descansar cuando así lo sientas.

Puedes escuchar a tu cuerpo que te habla a través del dolor, de los movimientos físicos y las tensiones musculares. Observa a través de él los momentos en que te privas de paz interior y pregúntate : ¿Que situación o pensamiento esta provocando esta sensación física?

8. Olvidar decir «gracias»
Cuando sufrimos creemos que nada tiene sentido, que la vida es injusta y sentimos que no hay nada que agradecer. Con el paso del tiempo somos conscientes de que lo que parecía nefasto fue lo mejor que podría haber pasado, que todo lo ocurrido encaja perfectamente ahora y que ha sido para mi máximo beneficio.

Agradecer sana las heridas, nos motiva, nos abre a lo que es, nos ayuda a aceptar lo que fue, lo que es y lo que será. Nos conecta con nuestro corazón y el corazón de los demás.

Ejercicio para resolverlo: antes de dormir revisa tu día y anota 3 cosas que agradeces. Verás como cada vez tu lista de agradecimientos será más larga y sentirás cada día una mayor felicidad.

Abc


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