Se pierde en Singapur y vive diez días en la calle por no atreverse a preguntar a la gente

  11 Enero 2019    Leído: 409
Se pierde en Singapur y vive diez días en la calle por no atreverse a preguntar a la gente

El joven de 18 años viajó a la ciudad-Estado desde la vecina Malasia para buscar trabajo y se desorientó tras salir a almorzar sin el teléfono ni su pasaporte encima.

Un joven malayo que había viajado a Singapur en busca de trabajo pasó diez días viviendo en la calle tras salir a almorzar y no encontrar el camino de regreso a casa ya que no se animó a pedir ayuda a los lugareños a causa de su timidez, informa el sitio The Independent Singapore.

Zhang Daming, de 18 años, llegó a la ciudad-Estado junto con su amigo Zhai Ziyong en diciembre pasado y alquiló una vivienda con él. El día 26, el joven salió a la calle para buscar comida con tan solo 50 dólares singapurenses en su bolsillo (unos 37 dólares estadounidenses), habiendo olvidado llevar su teléfono y pasaporte.

Posteriormente, al intentar regresar, Daming quedó totalmente desorientado, a tal punto que no fue capaz de distinguir los edificios de la zona. El joven no se animó preguntar la dirección a la gente —a pesar de que el malayo es uno de los idiomas oficiales de Singapur y muchas personas lo utilizan allí— por lo cual se dedicó a recorrer las calles a pie durante el día y a dormir en las afueras de las viviendas por la noche.

En ese tiempo, Daming se alimentó de platos económicos a base de arroz y utilizó los servicios de centros comerciales y restaurantes para asearse. Sin embargo, al octavo día se quedó sin dinero y decidió pedir limosna, consiguiendo de esa forma unos recursos que solamente le fueron suficientes para comprar agua.

Finalmente, una anciana lo reconoció en una zona de juegos a 6 kilómetros del lugar donde se había perdido gracias a que Ziyong había colocado carteles con la foto de su amigo perdido por las calles del barrio. Tras reencontrarse con su compañero, Daming regresó a Malasia y aseguró que no planea regresar a Singapur por miedo a que se repeta esa experiencia negativa. RT


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