Decenas de miles de familias desplazadas por las obras, la cara más dramática de Río 2016
Ahora, por ese aparcamiento pasan cientos de periodistas de todo el mundo, puesto que es el acceso al centro de prensa. Muy cerca están situadas las casas que los vecinos consiguieron del Ayuntamiento después de luchar durante meses para poder quedarse, y entre ellas, una en estado ruinoso, llena de pintadas, como testimonio de la demolición.
La veintena de casas de nueva construcción, todas iguales, blancas y de una planta de unos 60 metros cuadrados, fueron entregadas a los vecinos pocos días del arranque de los Juegos Olímpicos, lo que los más críticos ven como un ejemplo de que esta compensación era solo un intento de tapar la polémica a última hora.
Una casa demolida en Vila AutódromoLas casas de los residentes que se negaron a irse de Vila AutódromoLa demolida favela de Vila Autódromo y el Parque Olímpico en el fondoLa demolida favela de Vila Autódromo
La mitad de los brasileños, en contra de los Juegos Olímpicos
Doña Dalva vive desde hace 26 años en este barrio autoconstruido: "Vivía en esa casa de tres pisos, la única que queda en pie. Yo vivía en la planta baja y en las otras mi hija con su familia. La verdad es que las casas que nos han dado no son lo que esperábamos. Las han hecho con muchas prisas y los materiales son de segunda o de tercera categoría", cuenta resignada a Spútnik Nóvosti.
De las casas autoconstruidas por los vecinos hace años a orillas de la laguna de Jacarepaguá apenas queda nada, aunque hace apenas unos meses aquí vivían unas 800 familias. Justo al lado aún es posible ver los restos de algunos escombros. En uno de los postes de la luz se lee la palabra `Apartheid`.
La mayoría aceptó las indemnizaciones del Ayuntamiento o el traslado al Parque Carioca, un complejo de viviendas de protección oficial situado a poco más de un kilómetro de la antigua Vila Autódromo.
Los Juegos Olímpicos de Río son "los más difíciles de la historia"
"Han usado estrategias violentas, presionando a las familias para que se fueran, sin ofrecer la debida información. Mucha gente decía Brasil no estaba preparado para los Juegos y lo cierto es que no tenemos mucho dinero, y el que tenemos se ha invertido en los sitios equivocados", explica a esta agencia la activista Gisele Tanaka, que viste una camiseta con el lema `Juegos de la exclusión`.
Algunos vecinos aseguraban que a pesar de todo el sufrimiento, intentarían asistir a alguna competición durante los Juegos, pero la mayoría no quiere ni oír hablar del macroevento deportivo que acabó con sus casas originales, llenas de recuerdos familiares.
Para el activista Pedro Monteiro, eventos como los Juegos Olímpicos o el Mundial de Fútbol sirven "para legitimar la violación de los derechos humanos", algo que en su opinión se intensificó en Río en los últimos diez años.
Recuerda que la batalla de Vila Autódromo viene de mucho tiempo atrás, incluso antes de que se adjudicaran a Río los Juegos de 2016: con vistas a los Juegos Panamericanos de 2007 ya hubo un intento de desalojar a sus vecinos. Reuters
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