El Papa y Hollande se reúnen en privado tras más de dos años de tensión

  18 Agosto 2016    Leído: 239
El Papa y Hollande se reúnen en privado tras más de dos años de tensión
Las relaciones entre ambos Estados estaban congeladas desde que El Vaticano rechazó al embajador abiertamente homosexual que proponía Francia
El papa Francisco y el presidente de Francia, François Hollande, han mantenido este miércoles un encuentro privado que pone fin a los dos años y medio sin visitas del francés al Vaticano. Las tensiones entre ambos han quedado en el pasado y Hollande ha transmitido la simpatía de Francia por la solidaridad del Papa con el país después de los atentados yihadistas que ha sufrido recientemente. Para Hollande, las palabras "reconfortantes" del Papa —que ha mostrado su apoyo a las víctimas del terrorismo, también durante las Jornadas Mundiales de la Juventud de Cracovia, y que llamó personalmente al presidente francés— "contribuyen a la unidad de Francia" y suponen un "alivio" para la humanidad.


La audiencia privada, de unos 40 minutos, se produce después del asesinato del sacerdote francés Jacques Hamel, de 86 años, el pasado 26 de julio en la parroquia de di Saint-Etienne-du-Rouvray, reivindicado por el ISIS. La reunión termina con un largo tiempo (desde enero de 2014) sin la presencia de Hollande en el Vaticano, después del pulso que mantuvieron ambos países por la propuesta de Francia de un embajador homosexual para la Santa Sede, Laurent Stefanini, al que el Vaticano respondió con un silencio diplomático que duró 15 meses y que obligó a Francia a retirar la propuesta y nombrar al actual embajador, Philippe Zeller. El de este martes es el segundo encuentro desde el inicio del mandato del mandatario galo y debería sellar la reconciliación después de años de crispación.

"El papa Francisco ha mostrado solidaridad con Francia, víctima de atentados terroristas. Siempre ha evocado las problemáticas de los cristianos en Oriente Medio. Nosotros franceses somos protectores de los cristianos en Oriente Medio y el papa Francisco sabe cuánto esta confesión contribuye al equilibrio en la región", ha expresado Hollande en declaraciones a los medios de comunicación. Hollande ya se entrevistó por teléfono con el papa Francisco para trasladarle su solidaridad con la comunidad católica y asegurarle que se tomarían todas las medidas para garantizar su seguridad tras el atentado de Normandía. “Cuando se ataca a un sacerdote, toda Francia está afectada”, dijo el presidente. Al día siguiente, asistió a la misa en honor al sacerdote en la Catedral de Notre Dame de París.

Las relaciones se tensaron una primera vez tras la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en Francia, aprobada al año de llegar Hollande a la presidencia, en 2013. Empeoran cuando París quiso enviar en 2015 como embajador a Laurent Stéphanie, católico practicante y homosexual. El Vaticano se negó a darle la acreditación y Francia dejó el puesto vacío durante algo más de un año. Finalmente, París cedió y envió a otro diplomático, Philippe Zeller, quien asumió el cargo el pasado mes de junio. Con esta visita, Hollande no ha hecho referencia a la polémica y ha evitado cualquier punto de desencuentro. Lejos de ello, ha ensalzado el trabajo del Papa y ha expresado "simpatía hacia la acción del papa Francisco por la humanidad y por Francia".

Antes del encuentro con Francisco, el presidente francés ha visitado la iglesia de San Luis de los Franceses, cercana a la Plaza Navona, y ahí ha rendido un homenaje a las víctimas del terrorismo, además de depositar una fotografía del sacerdote asesinado. "Cuando se mata a un religioso, se profana toda la República de Francia. Los católicos del mundo han estado sometidos a una prueba muy dura con el asesinato del padre Hamel. Todos los franceses han demostrado una gran sensibilidad con la fe católica y con Francia, más allá de las confesiones religiosas", ha dicho.

Hollande ha evitado pronunciarse sobre la polémica por el uso del burkini en las playas francesas y se ha limitado a afirmar que "la República protege las libertades de los creyentes y de los no creyentes, quienes viven en Francia deben ser capaces de practicar su religión. El mensaje de la laicidad francesa no es un mensaje que divide, es un mensaje que une".

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