Donald Trump siembra dudas sobre la limpieza de las elecciones

  14 Agosto 2016    Leído: 357
Donald Trump siembra dudas sobre la limpieza de las elecciones
El candidato republicano abona las teorías de la conspiración para descalificar a la demócrata Hillary Clinton

Cuando Donald Trump acusa al presidente Barack Obama y a la aspirante demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, de fundar el ISIS, repite un bulo que ha circulado por Oriente Próximo, Rusia y Estados Unidos. No es la primera teoría conspirativa del republicano. El viernes, en Pensilvania, sembró dudas sobre la legitimidad de las elecciones de noviembre al asegurar, sin pruebas, que estarán amañadas. Trump convierte una tradición muy estadounidense —las sospechas sobre poderes ocultos que mueven los hilos de la historia— en un elemento central en su campaña a la Casa Blanca.

“¿Por qué no muestra su certificado de nacimiento?”, dijo Trump en el programa The View, de la cadena ABC, en marzo de 2011. Trump era entonces un multimillonario de Nueva York, un constructor famoso por sus rascacielos y sus escándalos en la prensa del corazón, y una estrella de la telerrealidad. Había flirteado varias veces con una candidatura presidencial pero nunca se había lanzado.

Su obsesión con el certificado de nacimiento de Obama le convirtió en el portavoz más célebre de una de las teorías conspirativas que más fortuna ha hecho en tiempos recientes: la que sostiene que el presidente no nació en Estados Unidos sino en Kenia y, por tanto, es ilegítimo. Era una teoría con claro fondo racista: Obama es el primer comandante en jefe afroamericano. Aquella cruzada fue el primer paso para una carrera política construida sobre los cimientos de la deslegitimación del demócrata Obama y la promoción de teorías de la conspiración sin fundamento en la realidad.

Cinco años después, Trump es el candidato del Partido Republicano a la Casa Blanca. En lo esencial, nada ha variado. Las teorías conspirativas siguen siendo arma predilecta en su campaña. Y estas se dirigen, entre otros, a Obama y a su rival demócrata en noviembre, Hillary Clinton.

El aspirante republicano ha recuperado el bulo sobre la muerte en 1993 de Vince Foster, un colaborador de los Clinton que se suicidó, y sobre el papel de las vacunas en el autismo.

Pero la que más repite en los últimos días, sobre todo desde que ha empezado a perder terreno ante Clinton, es la de que las elecciones de noviembre no serán limpias. El viernes lo repitió. Dijo que si pierde Pensilvania, un Estado que necesita ganar y en el que los sondeos le son adversos, será porque Clinton habrá hecho trampas. Es una manera de deslegitimar el resultado antes incluso de que se juegue el partido.

MARC BASSETS

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