El incidente tuvo lugar en una prisión de la ciudad de Paranague, al sur de Manila.
En el momento del estallido los reclusos permanecían en la oficina del director de la cárcel, que resultó herido en el incidente y fue hospitalizado.
Se señala que en el lugar de los hechos se produjo un tiroteo después de lo cual se oyó un estallido que pareció a el de una granada. La explosión acabó con la vida de ocho personas, otras dos fallecieron por heridas en hospital.
Todos los fallecidos cumplían penas de prisión por el tráfico ilegal de drogas, entre ellos dos traficantes chinos.
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