El ex guardaespaldas de Bin Laden vive en Alemania de la ayuda social

  25 Abril 2018    Leído: 1314
El ex guardaespaldas de Bin Laden vive en Alemania de la ayuda social

Un ex guardaespaldas del terrorista Osama Bin Laden, responsable de los atentados del 11S en Estados Unidos, vive desde 1997 en Alemania bajo vigilancia y a costa de los contribuyentes, según se desprende de la respuesta escrita dada por el Gobierno de la canciller Angela Merkel a una pregunta del grupo parlamentario del la populista Alternativa para Alemania (AfD).

Se trata de Sami A., un tunecino de 42 años casado con una alemana y padre de tres hijos. La familia recibe desde 2008 una prestación mensual de 1.167 euros, cantidad que se ajusta al baremo de las ayudas previstas por el sistema alemán para los refugiados aunque el supuesto ex guardaespaldas del líder de la organización terrorista Al Qaeda, abatido en Pakistán por un comando estadounidense, nunca tuvo acceso a este estatuto. De hecho su petición del estatuto de refugiado fue rechazada en 2009. Sigue en Alemania porque el Alto Tribunal Administrativo de Renania consideró en 2017 que el riesgo de que fuera torturado o recibiera un trato denigrante en su país de nacimiento es demasiado alto, por lo que no ha podido ser deportado.

Para Eckhard Rehberg, de la Unión Cristianodemócrata de Merkel (CDU), "estamos protegiendo y financiando a un terrorista porque la ley nos impide deportarlo. No puedo estar de acuerdo con la interpretación de esa norma porque es evidente que atenta contra el sentido común".

Sami A. llegó a Alemania en 1997 como estudiante. Tres años después, tras obtener el permiso de residencia, viajó a Afganistán, donde recibió entrenamiento militar y pasó a formar parte del cuerpo de guardaespaldas de Bin Laden, un grupo bastante numeroso pues sólo en la base de Guantánamo se detectaron unos treinta. Por razones de seguridad, a los guardaespaldas se les elegía sin previo aviso y para servicios que duraban sólo unas semanas. Una de las excepciones a la regla, según informaciones de los servicios estadounidenses, fue la del yemení Abdel Malik Abdel Wahab al-Rahabi. Tras permanecer en la prisión de Guantánamo durante 14 años fue realojado en Montenegro, debido a la situación de guerra civil en Yemen.

El nombre de Sami A. salió a relucir en Alemania durante un juicio contra presuntos salafistas celebrado en 2006 en la ciudad de Düsseldorf. Un testigo le identificó como ex guardaespaldas de Bin Laden, lo que el tunecino negó, igual que negó tener lazos con Al Qaeda. El juez dio credibilidad al testigo e incluso se dijo que representaba un peligro considerablemente agudo para la seguridad pública. La defensa de Sami A. recurrió a una instancia superior y ganó. Túnez y otros países del Magreb no formaban entonces parte de los países de origen seguros. Más aún, Túnez había declarado su propia guerra a los salafistas. Sami A. no pudo ser deportado.

Sus vínculos con círculos salafistas en la ciudad de Bochum, donde vive con su familia, siguen presuntamente intactos y son conocidos por la policía, ante la que, debido a la peligrosidad que entraña, debe presentarse a diario.

El caso del tunecino no es aislado. Las autoridades de Interior calculan que en Alemania hay unos 1.600 islamistas radicales, de los que cerca del millar estarían dispuestos a cometer actos de violencia. Es un numero que ha ido en aumento en los últimos años y que incluye también a ciudadanos alemanes conversos. Dos centenares son retornados de la zona de conflicto.

ElMundo


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