La audaz apuesta de Trump: visitar Corea del Norte

  10 Marzo 2018    Leído: 1747
La audaz apuesta de Trump: visitar Corea del Norte

El polémico presidente estadunidense Trump sorprendió a tirios y troyanos al aceptar de forma asombrosa la invitación que le fue girada por el mandatario Kim Jong-un de visitar Cora del Norte a finales de mayo.
La decisión de Trump agarró incluso desprevenido a Rex Tillerson, secretario de Estado, durante su gira por África.

Aún en los más optimistas escenarios de una negociación directa entre EEUU y Corea del Norte, no aparecía en el radar la espectacular aceptación de Trump.

Lo clásico en un juego diplomático normal hubiera sido que los antagonistas dos mandatarios de EEUU y Corea del Norte —que profirieron los peores insultos antidiplomáticos— se hubieran reunido en una localidad neutral.


Nos encontramos ante mandatarios atípicos, para decir lo menos, cuando la impensable invitación de Kim Jong-un a Trump para que visitase Corea del Norte generó una aceptación todavía más impensable de Trump.

El 'sí' del presidente estadunidense es todavía más asombroso debido a que, en medio del deshielo de las tensiones entre las dos Coreas en el marco de los Juegos Olímpicos de Invierno en Corea del Sur, el vicepresidente Mike Pence había exhibido dos flagrantes descortesías para mostrar su repudio al acercamiento de los dos países hermanos: la llegada tardía al coctel de bienvenida a los asistentes —entre quienes se encontraba Kim Yo-jong, hermana del mandatario norcoreano quien cautivó a la opinión pública del vecino del sur—, y su desaire al quedarse sentado con su esposa Karen al paso del equipo común de las dos Coreas durante el desfile.

El acercamiento de las dos Coreas fue más profundo de lo esperado y la 'princesa norcoreana' Kim Yo-jong jugó un papel relevante, así como la enorme disposición del presidente surcoreano, Moon Jae-in, quien operó como gran estadista y pudo persuadir a EEUU, en vísperas de ejercicios militares conjuntos, de entablar negociaciones directas con Pyongyang.

La capital surcoreana muy bien pudo haber sido la sede de las negociaciones pero Trump, prototípico jugador de casinos de los que fue propietario en Atlantic City, fue más lejos al aceptar visitar Pyongyang —la capital de Corea del Norte—.

El presidente surcoreano, quien siempre favoreció la unificación de la península, sufrió el máximo de embates de EEUU y llegó a ser acusado por el mismo Trump de "apaciguamiento", mientras que el presidente estadunidense amenazaba con aniquilar a Corea del Norte con "el fuego y la furia" de la colosal panoplia nuclear de EEUU.

No se puede soslayar que Chung Eui-yong, consejero de Seguridad Nacional surcoreano,fue quien transmitió la invitación a Trump.

En su cuenta de Twitter Trump manifestó que había aceptado la invitación debido a la intención de "desnuclearización" de Corea del Norte, además del "congelamiento" de las pruebas nucleares por parte de Pyongyang. Pese al "enorme progreso", Trump expresó que las "sanciones serían mantenidas hasta llegar a un acuerdo".


Desde mayo del año pasado aludí que la asunción de la Presidencia de Corea del Sur por parte de Moon Jae-in presagiaba "malas noticias para Trump: el nuevo presidente surcoreano puede hacer la paz con Corea del Norte".

Reseñé que el presidente surcoreano, quien desde ahora es fuerte candidato para ser galardonado con el premio Nobel de la Paz, "es un convencido de la reunificación y sueña regresar con su madre de 90 años de edad a su ciudad natal de Corea del Norte donde, en caso de la anhelada reunificación, se podría retirar como abogado".

Sputnik


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