Guta Oriental es uno de los últimos bastiones de los grupos terroristas Yeish al Islam, Ahrar al Sham y Frente al Nusra (todos prohibidos en Rusia), entre otros, que lanzan ataques contra la periferia y el centro de Damasco.
Desde mediados de 2017 en Guta Oriental funciona una zona de distensión, sin embargo en las últimas semanas allí se ha producido una drástica escalada de violencia.
A finales de febrero, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 2401 que establece un armisticio de 30 días en todo el territorio de Siria para llevar a cabo las operaciones humanitarias.
Más tarde, Rusia anunció por orden del presidente Vladímir Putin una tregua diaria de cinco horas desde el 27 de febrero y la creación de un corredor humanitario para que la población abandone Guta Oriental.
Pese a esas iniciativas, los grupos armados continúan reteniendo a los habitantes de la zona amenazando con ejecutarlos si cruzan el corredor humanitario.
Los radicales realizan además registros masivos en las viviendas de la población para confiscar alimentos, medicamentos, agua y automóviles.
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