Además, la dirección de la entidad no logró contratar especialistas técnicos capaces de descubrir "los intentos de Rusia" de interferir en las elecciones.
El periódico estima que este es uno de los "síntomas" de la respuesta pasiva del presidente Donald Trump respecto a la "injerencia de Rusia".
La primera mitad de esta suma fue reservada durante la administración de Barack Obama para "enfrentar la propaganda antidemocrática de Rusia y China", señala The New York Times.
En los últimos días de la Administración Obama (2009-2017), las agencias de inteligencia de EEUU acusaron a Rusia de intentar influir en los comicios presidenciales.
Moscú niega rotundamente cualquier interferencia en las elecciones estadounidenses.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó esas acusaciones de "totalmente infundadas".
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