Carles Puigdemont: ¿presidente o prisionero?

  25 Enero 2018    Leído: 1166
Carles Puigdemont: ¿presidente o prisionero?
El Tribunal Supremo de España se ha negado a emitir una orden de detención a Carles Puigdemont tras la llegada del expresidente de Cataluña a Dinamarca para una conferencia.
Para comprender las razones detrás de esta decisión, Sputnik habló con Guillem Colom-Montero, profesor de Estudios Hispánicos de la Universidad de Exeter, Reino Unido.

Según Colom-Montero, el Tribunal Supremo español no quiere interferir en el proceso parlamentario de Cataluña ya que existe una situación diferente con aquellos miembros del Parlamento catalán que no pueden asistir a las reuniones de órgano legislativo. Los que están encarcelados en España, según el juez de la Corte Constitucional, pueden asignar su voto a otro miembro del Parlamento.
Los demás que están en Bélgica —сuatro miembros del Gobierno catalán y Puigdemont— no pueden votar a través de otro miembro del Parlamento. Por lo tanto, si Puigdemont fuera arrestado en Dinamarca, se seguiría el mismo procedimiento y su voto pasaría a otra persona, lo que en España no quieren dejar que suceda.

"Esa es, por supuesto, la explicación oficial. Yo añadiría que el Tribunal Supremo tiene pocas ganas de emitir una nueva orden solo para que la rechacen y no la cumplan", expone el experto.

Respecto a la opción de que Puigdemont sea electo de nuevo presidente de Cataluña y la gobierne desde Bélgica, a Colom-Montero le parece muy poco probable. Recuerda que el político había dicho que si fuera elegido presidente, regresaría a España y, por lo tanto, sería arrestado como presidente de la Autonomía Catalana, una condición completamente diferente de la que tiene ahora.
Asimismo, Colom-Montero hace hincapié en que el político catalán "se ha convertido en un símbolo". Según el analista, los partidos a favor de la independencia, que aún desafían la legitimidad de las elecciones celebradas en diciembre, están utilizando a Puigdemont como un símbolo de que las cosas no tienen que cambiar y para "revelar la falta de democracia del Estado español".

"El bando independentista parece asumir que no han logrado una mayoría social completa para avanzar e implementar la independencia. Por lo tanto, queda por ver lo que van a hacer. Pueden tomar estos próximos cuatro años como un tiempo para construir una nueva mayoría y para entablar negociaciones con el Gobierno español. Pero es muy difícil que Puigdemont logre algún cambio profundo en las relaciones entre Cataluña y España", concluye.

Reuters

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