Gracias a tecnologías avanzadas no disponibles en el momento en que se realizó la investigación de este caso, se comprobó que la muestra de ADN utilizada en la evidencia principal no pertenece al condenado.
El gobernador de California, Jerry Brown, firmó un decretó para la liberación inmediata de Coley.
Brown señaló que el hombre fue un prisionero ejemplar, nunca recurrió a la violencia, evitó las pandillas y se dedicó a la religión.
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