Mugabe se resiste a abandonar el poder y partir al exilio como le exigen los militares
La crisis política en Zimbabue parecía acercarse a una solución tras las intensas negociaciones de las últimas horas entre el presidente Mugabe, los militares y altos cargos de la iglesia católica. Según las últimas informaciones, el líder del Zanu-PF sopesaba dar su brazo a torcer y dimitir para que el ejército entregara el poder a Emmerson Mnangagwa, exvicepresidente y hombre ligado a los servicios de seguridad del propio Mugabe. Apenas 72 horas después del golpe militar en Harare (negado por el ejército), la dictadura de Mugabe podría llegar a su fin tras casi cuatro décadas. Es cuestión de horas, dicen los expertos. La crisis se produjo por el intento de prolongar la dinastía Mugabe a través de la esposa de este, Grace. La amarga batalla librada por la primera dama y el exvicepresidente por suceder al nonagenario Mugabe ha precipitado el fin de su largo y controvertido mandato.
Líderes de la iglesia católica cercanos a Mugabe y presidentes de otros países africanos, como Jacob Zuma (Sudáfrica), aunaron esfuerzos para mediar entre los militares y el dictador, que se encuentra en arresto domiciliario. El todavía presidente de Zimbabue se habría resistido a las presiones para renunciar al cargo hasta el último momento. Uno de los elementos clave en la negociación es el futuro de la primera dama, quién parece que se encuentra también en su residencia de la «Casa Azul» (Harare). Como posibles destinos de exilio se han barajado los de Sudáfrica, Singapur y Malasia. La familia Mugabe tienen propiedades en estos dos últimos países.
ElPais






