El documento, que pide el cumplimiento de los compromisos de las potencias nucleares respecto al Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear, fue ratificado por la mayoría de los países miembros del ente internacional, pese a la oposición de EE.UU., el régimen israelí y algunos países occidentales, entre ellos Francia y el Reino Unido.
En concreto, el texto, reconocido por sexta vez durante los últimos diez años, insta a vigilar la aplicación de los compromisos asumidos por los signatarios en las Conferencias de Revisión del TNP en los años 1995, 2000 y 2010.
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