El Congreso de EE UU aprueba la ley presupuestaria que facilita la negociación de la reforma fiscal
La resolución presupuestaria salió adelante con un ajustado margen (216 a 212). Una veintena de republicanos se descolgaron, bien porque se eliminan deducciones muy populares en sus Estados o porque consideran que no se hace lo suficiente para contener el gasto. Los demócratas, por otra parte, votaron todos en contra. El Senado debe dar ahora el aprobado final al borrador, pero le bastaría con la mayoría simple para prosperar.
Los republicanos vuelven a fracasar en su intento de reformar la ley sanitaria de Obama
El presupuesto en su formulación actual sumará 1,5 billones de dólares (1,3 billones de euros) al déficit durante los próximos 10 años, lo que va contra el principio de disciplina fiscal del ala más conservadora. El argumento de la Casa Blanca es que el mayor crecimiento generará ingresos adicionales y lo combina con recortes de cinco billones en programas sociales como el Medicaid (asistencia sanitaria a pobres) o el Medicare (jubilados) en ese periodo.
La acción de la Cámara sigue al voto el pasado viernes en el Senado. Se trata en realidad de una estrategia de procedimiento, que evita que los demócratas dilaten el proceso para la adopción de las diferentes partidas de gasto, estimado en cuatro billones de dólares, de los que 622.000 millones van a Defensa. Los republicanos abren así una vía rápida para recortar los impuestos y evitar un fracaso como ocurrió con la derogación del Obamacare.
La reforma fiscal de Trump logra dar así un paso importante. Sin embargo, hay muchas cuestiones en el aire sobre cómo se llevará a la práctica. En este momento solo existe una propuesta marco en la que se establecen los objetivos principales. Pero hay decisiones críticas que se deben concretar, entre ellas la imposición de los planes de pensión o cómo se compensará la pérdida de ingresos.
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