El gobernador Brown declaró este domingo el estado de emergencia en Napa, Sonoma y Yuba, y lo amplió más tarde a cuatro condados más para acelerar la ayuda y conseguir que más asistencia se desplazara a la zona. Según las autoridades, el fuego ya ha devorado 30.000 hectáreas. Las llamas se han extendido rápidamente debido a los fuertes vientos de 80 kilómetros por hora y han engullido la región en un espeso humo que se ha desplazado hacia el sur en el área de la Bahía de San Francisco. En la noche del domingo, San Francisco comenzó a oler a cenizas. Este lunes se recomendaba no abrir las ventanas del hogar, evitar sacar a niños y mascotas a pasear, así como pisar la calle si se padece asma. La recomendación afecta a toda la Bahía de San Francisco. La última indicación de los responsables de sanidad es pedir que se hierva el agua para asegurar que se bebe sin riesgos para la salud. La cantidad de ceniza en el ambiente se nota en el condado de Yuba.
"Esto es realmente serio, [el fuego] se está moviendo muy rápido. El calor, la falta de humedad y los vientos nos están llevando a una situación muy peligrosa y lo están empeorando. No está bajo control, pero estamos intentándolo de la mejor forma que podemos", declaró en rueda de prensa este domingo el gobernador Brown, quien ya ha pedido oficialmente al presidente Donald Trump que declare el suceso como "gran desastre", lo que permitiría movilizar recursos federales.
Oficialmente hay 15 focos activos. Ken Pimlott, jefe de bomberos, no oculta su desesperación: “Estamos desbordados”. La zona más afectada por los incendios es la ciudad de Santa Rosa (175.000 habitantes) —la ciudad más poblada del condado de Sonoma, situada al norte de San Francisco— donde se han quemado más de 14.000 hectáreas en un foco que empezó en Calistoga y que ya ha atravesado los cañones de la zona oeste. Los planes eran que, si en la noche de este lunes (hora local) no se habían sofocado las llamas, se seguiría evacuando a un total de 175.000 habitantes para no poner sus vidas en riesgo.
El peor incendio en la historia reciente de California fue en Cedar, en el condado de San Diego en 2003, que destruyó más de 2.800 hogares. En 2007, otro fuego, también en el condado de San Diego, destruyó 1.600 hogares. Los dos ocurrieron en octubre, mes que suele concentrar los incendios en California debido a los conocidos como 'vientos del diablo', unas ráfagas de aire que, junto a las altas temperaturas y la sequedad de la maleza, permiten la expansión rápida del fuego.
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